25 Νοεμβρίου 2009

ΦΕΡΝΕΙΣ ΤΗ ΜΝΗΜΗ ΤΩΝ ΑΔΕΙΩΝ ΗΜΕΡΩΝ

Te oigo llegar

Te oigo llegar.

Traes el recuerdo de los días vacíos
cabellos que no se ofrecían
mano que no se ha conquistado.

Figura borrosa
mis ojos se humedecen
en mi garganta se deshacen sollozos
que no tomaron cuerpo.

Ahora te hundes en cada grieta mía.

Nikos Alexis Aslánoglu

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Dimitris Yeros (Grecia)

Estación de Litójoro

Extrañamente se ilumina en mi memoria el principio.
Es el resplandor detrás del ocaso,
cuando la luz se retira de las esquinas
como la red que se extiende por loa teléfonos y que escuchas
en un vacío sin sentido en las líneas abiertas,
en éxtasis de voces desordenadas en los audífonos;
la noche en la estación que el mar acompaña,
dos tres rocas el golfo abierto sin horizonte,
y el sol como un domingo triste junto a Kastra.

No olvidaré ese destello en la estación,
la pasión que rebasa la alegría del cuerpo
y que siendo de carne se torna en agonía del espíritu,
en agonía que traen las voces apagándose en el umbral de la noche,
en la agonía que produce la soledad junto al otro, la soledad
dentro del otro, la soledad dentro de la pasión del otro.

Todo termina en la última frontera.
Se van apagando las luces en la estación y se desvanecen
los sigilosos pasos.
Recen por los guardias que velan.

Nikos Alexis Aslánoglu

Rigas Kappatos-Carlos Montemayor: Antología de la poesía griega del siglo XX (Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006)

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Dimitris Yeros (Grecia)
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Nikos Alexis Aslánoglu (1931-1996) nació en la ciudad de Salónica y sus padres provenían de Asia Menor. Estudió en la universidad de esa ciudad y luego en la universidad francesa de Aix-Marseille. De 1964 fue becario en la Universidad de El Cairo. Viajó a muchos países de Europa y del Medio Oriente. Como miembro de la Asociación de Graduados de la Universidad de Salónica organizó encuentros artísticos y festivales literarios; representó dos veces a Grecia en los Encuentros de Amistad de los Jóvenes en la Federación de Alemania Occidental. Trabajó de 1970 a 1973 como profesor de literatura y lengua francesa y como Consejero Científico en la escuela de Arquitectos del Politécnico de Salónica; de 1977 a 1979, en la Biblioteca de la Univesidad de Salónica. Desde 1980 vivió y trabajó en Atenas. Publicó los siguientes libros: Sincronsmo y mar (1952), Muerte difícil (1954), La muerte de Mirón (1960), Poemas para un verano (1963), Hospital ambulante (1972) y Petroleo crudo (1974). En 1978 reunió todos sus poemarios en un tomo bajo el título La muerte difícil y en 1981 publicó Odas a Príncipe. Tradujo las Iluminaciones de Rimbaudd y colaboró con varias revistas literarias y diarios con ensayos y artículos críticos.

20 Νοεμβρίου 2009

Η ΑΘΗΝΑ ΤΟΥ ΓΙΑΝΝΗ ΤΣΑΡΟΥΧΗ

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Yannis Tsarouchis* (Grecia, 1910-1989)
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*Yanis Charujis

15 Νοεμβρίου 2009

Η ΕΠΙΣΤΡΟΦΗ ΤΟΥ ΑΣΩΤΟΥ

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Vanguelis Kiris (Grecia)

El regreso del hijo pródigo


Pesadamente
Con la cabeza como un huevo
Los ojos sin vida
Regresas

Sobre la tierra se han extinguido
Mil estrellas

Pálido como el yeso –anciano sabio-
El padre te abraza
(En el fondo
Él te echó de la casa)
Regresas
Con la amarilla calabaza del desierto

Llena de agua
Atada con una cuerda a tu básculo
Largo como caduceo
Curvo por la geometría de la ciudad
Que llevas a cuestas
Atención al cruzar el umbral de tu casa
Reinará ahí un color verde profundo
Y tu padre te abrazará interminablemente
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Nikos Spanias
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Rigas Kappatos-Carlos Montemayor: Antología de la poesía griega del siglo XX (Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006)
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Nikos Spanias (1925-1977) nació en Atenas, pero sus padres eran de la isla de Zante, lugar en que nacieron algunos grandes poetas griegos, como Dionisios Solomñow y el italiano Ugo Fóscolo. Spanias estudió en Atenas y en 1949, por su traducción de la obra de Tenesse Williams, Glass Menagerie, obtuvo una beca para continuar sus estudios en Estados Unidos. Desde entonces vivió allña, dedicado al periodismo. Publicó cinco importantes poemarios, entre ellos, Poemas de la Tercera Avenida (1962), Dulce terror (1965) y Homenaje a Giorgio de Chirico (1980). Además de esto tradujo piezas teatrales (de Tenesse Williams, Sean O’ Casey y Jean-Paul Sartre) y poesía del inglés, francés y español. Sus traducciones, especialmente las de Rimbaud, son muy apreciadas por el lector griego. Es también autor de una antología de poetas griegos en traducción inglesa, que publicó en Nueva York en 1977.

10 Νοεμβρίου 2009

ΔΙΑΜΑΝΤΗΣ ΔΙΑΜΑΝΤΟΠΟΥΛΟΣ

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Diamandís Diamandópulos (Grecia, 1914-1995)

05 Νοεμβρίου 2009

ΤΑ ΠΑΡΑΤΣΟΥΚΛΙΑ

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Hace unos días me encontré en la calle a un antiguo compañero de escuela, calvo ya y un tanto envejecido, que se me quejó terriblemente porque, al parecer, lo veo en la calle y no lo saludo. Lo escuché un buen rato en silencio y después me apresuré a reconocer mi culpabilidad para quitármelo de encima. Cuando nos separamos, sin proponérmelo, empecé a remover el pasado. Me hirvió la sangre, ese monstruo, que ahora había tenido la osadía incluso de quejárseme, era uno de mis mayores perseguidores y torturadores cuando estábamos juntos en el colegio. Principalmente él era quien divulgaba mis incontables motes, imitando además, del modo más gracioso posible, incluso mi manera de hablar. La verdad es que no me sacó nuevos motes porque no se le alcanzaba, pero mostraba espacial ahínco en la difusión de los ya conocidos. Ese orangután era también quien llevaba los motes del colegio a mi vecindario y viceversa, y él también el que con su pandilla me los gritaba incluso en medio de la calle, cuando salía se paseo con mis padres. Cree el imbécil que ya no me acuerdo o que tengo la misma simpleza de espíritu que él. ¿Pero es que un hombre en su sano juicio puede alguna vez olvidar o perdonar los tormentos que en una ocasión le infligieron? ¿Cómo, pues, olvidar yo también lo que tuve que soportar ya desde el primer curso del colegio?
(…)
Terminé por no jugar con nadie. Jugaba solo en el patio a diferentes juegos propios.
(…)
Por las noches, casi siempre cuando estábamos comiendo, los niños pasaban en pandillas bajo mi casa y aullaban en la oscuridad mis diferentes motes. Hasta coplas me habían sacado. Únicamente yo las oía, mi familia ni se enteraba. Sentía entonces una opresión en el estómago y, dejando la comida a la mitad, corría a dormir o, más bien, a esconderme bajo las sábanas.
(…)
Ahora ya ni los más deslenguados y mordaces de mis amigos y compañeros se atreven a ponerme un mote. Cosa que casi me preocupa. Parece que con el paso del tiempo, mi voz, mi tipo, mi pensamiento, mi manera de andar, han comenzado, por fin, a sentarme bien, puede que hasta se hayan rectificado, mientras al principio eran rasgos tal vez prematuros y discordantes en mí. Mientras que con la mayoría de ellos sucede lo contrario. Seguramente, algo habrá tenido que ver también el hecho de que yo mismo me haya convertido en un as en lo de poner motes y unos cuantos que envié una vez por certificado a algunos osados y necios, les escaldaron tanto que no volvieron a decir ni pío. Es una pena no haber descubierto este método mucho antes.
Pero, sea como fuere, ahora comprendo cuánto sufrí por nada, en aquel tiempo, y cuánta influencia ejercieron en toda mi vida aquellos motes.

Yorgos Ioannu: El Sarcófago (Secretariado de publicaciónes e intercambio científico Universidad de Valladolid – Ministerio de Cultura de la República de Grecia, 1998)
Trad.: Amor López Jimeno, Elisa Ibánez Orcajo, Román Bermejo López-Muñiz
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Yiorgos Ioanu (1927 - 1985). Su nombre real era Yorgos Sorolopi, hijo de unos padres refugiados de Tracia, nació y creció en Tesalónica, ciudad en la que siendo joven fue amigo del poeta y escritor más declaradamente gay de esa generación, Dinos Christianopoulos. En su adolescencia fue miembro del movimiento de Jóvenes Cristianos, que abandonó a la edad de 21 años. Estudió Historia y Arqueología en la Facultad de Artes de la Universidad de Tesalónica, alcanzando su graduación en 1950.
Posteriormente su carrera se caracterizó por notorios vaivenes durante varios años. Después de cumplir su servicio militar, enseñó en una escuela privada durante algunos meses, siendo nombrado en 1954 como lector en el Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Tesalónica. En ese mismo año publicó su primera colección de poemas.
En 1955 cambio formalmente de apellido adoptando el artístico de Ioanou.
En ese mismo año renunció a su puesto en la Universidad y se incorporó al profesorado de un elegante internado en Atenas, al que también renunció al cabo de pocos meses. Durante muchos años el escritor estuvo trabajando como docente en numerosas escuelas rurales del centro de Grecia y del norte del país.
En 1964 apareció su primera colección importante de prosa. Aunque prosiguió su labor docente, instalándose en Atenas finalmente en 1971, año de publicación de El Sarcófago, desde esa época se centró fundamentalmente en su tarea de escritor, produciendo historias cortas, artículos, crítica literaria, traducciones y una gran variedad trabajos en prosa breve.
Aunque la homosexualidad de Ioanou es muy importante en toda su obra, en gran parte de su trabajo literario no aparece ni es motivo de discusión.
(islaternura.com)

28 Οκτωβρίου 2009

28η ΟΚΤΩΒΡΙΟΥ 1940

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Diamandís Diamandópulos (Grecia)
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Una mañana, apenas me había repuesto, oímos en la calle vivas voces. Una vecinita, con el periódico en las manos, leía en alto “Italia nos ha declarado la guerra”. Era una noticia así de pequeña en la última página. La mirabas y no podías darle crédito. Sin embargo, al poco tiempo comenzaron los sucesivos suplementos y terminamos por creernoslo. Unos operativos pegaban en las paredes, a toda prisa, la orden de alistamieento. Los hombres jovenes bajaban en pandillas al 50o escuadrón para vestirse de soldados. Mi padre, que, por razón de su trabajo, no tenía que alistarse cogió una botella de coñac y nos hizo beber a todos a la fuerza. Había abierto las ventanas e invitaba a los viadantes. Fanfarronadas no se oían, es verdad, pero a nadie le cabía en la cabeza que los italianos pudieran encontrarse un día frente a nosotros.
Después del mediodía comenzaron a pasar por San Demetrio las falangas de movilizados. Apenas escuchábamos canciones, corríamos a la esquina para aplaudir. Las mujeres y los niños se colaban entre las filas y los besaban.
Sin embargo, cuando empezó a anochecer nos invadió la desesperación. Las luces municipales no se encendieron y dentro de casa no podíamos dar la luz, a no ser que colocáramos maantas en las ventanas. ¡Cómo íbamos a saber que los italianos no estaban en situación de bombardear durante la noche! Después sólo queríamos nublado u oscuridad.

Yorgos Ioannu: El Sarcófago (Secretariado de publicaciónes e intercambio científico Universidad de Valladolid – Ministerio de Cultura de la República de Grecia, 1998)
Trad.: Amor López Jimeno, Elisa Ibánez Orcajo, Román Bermejo López-Muñiz
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Diamandís Diamandópulos (Grecia)
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El Servicio Secreto Italiano realizaba actividades en los Balcanes y Grecia desde antes de comenzar la guerra. Durante los primeros meses de 1940, los indicios de una intervención británica en Grecia, con el propósito de usarla como plataforma para atacar a Italia, se hacían cada vez más persistentes. Mussolini analizaba con sumo cuidado los informes que le enviaban a su despacho y considera la posibilidad de un ataque sorpresivo a la tierra helena. El día 22 de Octubre de 1940, el Conde Ciano envía una nota diplomática secreta, al Embajador Grazzi en Atenas y el día 28 Mussolini ordena que Grazzi entregue la nota en la Cancillería Griega.
A las tres de la madrugada, desde su residencia en Atenas el Embajador Grazzi se dirige a la residencia del Primer Ministro Metaxas. Metaxas lee la nota donde se le dice que el gobierno griego ha violado la neutralidad repetidamente lo que constituye una amenaza para Albania y por tanto, el Imperio Italiano exige el derecho a ocupar ciertos puntos estratégicos en Grecia de manera inmediata. De negarse a esta petición la nota indica que las fuerzas italianas cruzarán la frontera a las 06:00 AM. Sigue la protesta inmediata del Primer Ministro y Grazzi abandona la residencia.
A las 5:30 AM del día 28 de octubre de 1940, las tropas italianas cruzan la frontera en la región del Épiro y del Pindo sobre Janina. El General Visconti Prasca se encuentra emocionado al tener el privilegio de ejecutar la "Blitzkrieg Italiana" que tanto anhela Il Duce. Poco antes, Mussolini había manifestado que abandonaría el cargo, si en un mes las tropas italianas no han ocupado Atenas.
Sin embargo, esta poderosa fuerza en pocos días se encuentra con una resistencia terrible por parte de los griegos y un clima invernal que cubre de nieve y barro todo el frente. Casi cinco meses desde que se inició la ofensiva el 28 de octubre Musolini había ya olvidado su promesa.
(exordio.com)
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Yannis Tsarouchis (Grecia)

25 Οκτωβρίου 2009

ΤΟ ΑΝΔΡΙΚΟ ΓΥΜΝΟ ΣΤΗΝ ΕΛΛΗΝΙΚΗ ΖΩΓΡΑΦΙΚΗ ΤΟΥ ΜΕΣΟΠΟΛΕΜΟΥ

El desnudo masculino en la pintura griega de entreguerras
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Nikos Nikolau (1929) – Spiridon Yiánaris (1929)
Yianis Móralis (1931) - Stéfanos Almaliotis (1931)
Constantinos Dakos (1932) - Apóstolos Pátsaris (1936)
Costas Malamos (1937) – Yioryis Jintsoglu (1937)
Aléxandos Alexandrakis (1937) - Yianis Spirópulos (1938)

20 Οκτωβρίου 2009

ΚΑΒΑΦΗΣ. Η ΤΑΙΝΙΑ

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Cavafis (1996)
La película remonta a la infancia de Cavafy y su desarrollo emocional que le conducen a los niveles más altos de la expresión poética. La vida en Alejandría, sus viajes a Grecia y a Constantinopla le hicieron acercarse a la opulenta sensación de las civilizaciones antiguas llevándolo a una vida llena de pasiones y de deseos eróticos. Cavafy expresó con lirismo su amor secreto por hombres jóvenes, sobrepasando la gazmoñería de su tiempo, pero permaneciendo el principal elemento de una vida marcada por la amargura y las profundas decepciones. Sus preferencias eróticas se idealizaron dentro de la tradición clásica pura siendo su espíritu motriz el de una poesía sublime. (Embajada de Grecia en Santiago, grecia.cl)

Dirección: Ianis Smaragdis
Guión: Ianis Smaragdis, con la cooperación de: Dimitris Nollas, Dimitris Katalifós, Stelios Rogakos
Montaje: Yiannis Tsitsopoulos
Escenario/trajes: Damianós Zafiris
Dirección de fotografía: Yiannis Smaragdis
Música: Vangelis
Actores: Dimitris Katalifos, Vassilis Diamantopoulos, Maya Liberopoulou, Lazaros Georgacopoulos, Georgios Moshidis, Mirto Alikaki, Alexandros Koukos, Julia Souglakou, Lakis Lazopoulos, Alexis Damianos
Producción: Centro Cinematográfico, Alexandros Film, ERT 1, Talos
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Desgraciadamente se trata de una película que adapta, se supone, libremente la vida de Cavafis (1863-1933) reproduciendo con este pretexto un montón de disparates acerca de su vida afectivo-sexual para así no molestar al gran público heterosexual y homófobo.
¡Una lástima!
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15 Οκτωβρίου 2009

Ο ΚΑΒΑΦΗΣ ΚΑΙ "ΤΑ ΜΑΡΜΑΡΑ ΤΟΥ ΠΑΡΘΕΝΩΝΑ"

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Nelly's (Grecia)
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«Devolved los Marmoles Elgin»
En su número de marzo la revista Nineteenth Century ha publicado, con el titular de «La broma acerca de los marmoles Elgin», un articulo que, en cierto sentido, es digno de mención. (…)
El artículo está escrito por el director de Nineteenth Century, el Sr. James Knowles. (...)
Bajo la influencia de su excitación –pues no dudo de que el arículo fue escrito en un momento de paroxismo mental- el Sr. Knowles hace afirmaciones de lo más peregrino. Ensalza el acto vandálico de Elgin y su gratitud es tan grande que daría de buena gana a Elgin un sitio entre los benefactores de la Humanidad –dios añer kalós k’ agathós anér. Ridiculiza a Byron. Asocia el llevarse los marmoles con las gloriosas victorias de Nelson. Piensa que si los marmoles se restituyen, Giblartar, Malta, Chipre, la India también deberían ser devueltos –olvidando que, si esas posesiones son necesarias para el comercio britanico y para la dignidad y seguridad del Imperio británico, los Marmoles Elgin no sirven para otro propósito que el de embellecer el Museo Britanico-. Considera trivial la observación de que el clima de Bloomsburry es perjudicial para las esculturas y expresa el temor de que, si se expiden de nuevo a Grecia, podrían ser destruidas «cualquier día en el próximo estallido de la cuestión Oriente» -olvidando que la sabiduría dicta el remedio de los males presentes antes de prevenir las enfermedades futuras-. Observa que «y lo que guardamos en depósito se devolviera a Grecia, cuán rápido no podría ceder uno de sus gobiernos transitorios a la oferta de un millón de libras esterlinas procedentes de Berlín, o de dos millones procedentes de Nueva York –o dividirlos y repartirlos entre otros tantos compradores-». Ésta es una grave imputación al carácter de los hombres de Estado griegos y no descansa en ningún dato consistente. Hasta donde alcanza mi conocimiento, los gobiernos de Grecia, transitorios o no, han cuidado al máximo durante sus mandatos los monumentos antiguos; y han fundado algunos museos bien instalados y administrados. Parece que pone en tela de juicio el derecho a reclamar los mármoles de «la pequeña población mestiza que ahora vive sobre las ruinas de la antigua Grecia» -lo cual es pisar terreno movedizo. Como, aunque desconozco la destreza del Sr. Knowles en la crítica histórica, es dudoso que sea capaz de probar una teoría en el intento de cuyo apoyo incluso el renombrado Fallmerayer ha fracasado-. El Sr Knowles al hacernos también ver la perspectiva económica del asunto. En una parte de su artículo dice que el valor actual de los mármoles se calcula en millones, y en otra parte reconoce que para adquirirlos Lord Elgin desembolsó 74000 libras. ¡Vaya negocio!
(...) tiendo a creer que debe atribuirse lo fuera de lugar de su artículo y juicios sobre los Mármoles Elgin a la perturbación mental que le entró al pensar que esas valiosísimas antigüedades –los bellisimos diamantes del Ática- podrían marcharse de Bloomsberry. Lo da a entender él mismo con sencillez bucólica en un paisaje de su artículo: ¡Qué idea (no recuerdo si son éstas exactamente sus palabras) que, teniendo aquí estas bellas antigüedades y pudiendo nuestro pueblo ir a admirarlas cuando quiera, qué idea que las enviemos a la otra punta de Europa!
En Alejandría de Egipto, el 27 de marzo de 1891
Konstantinos P. Kavafis
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K.P. Kavafis: Prosas (Tecnos, 1991)
Trad.: José García Vázquez y Horacio Silvestre Landrobe
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Nelly's (Grecia)

10 Οκτωβρίου 2009

ΕΝΑΣ ΓΕΡΟΣ

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Pavlos Maciópulos (Grecia)

Desde Las Nueve (1918)

Doce y media. Rápidamente el tiempo
pasó desde las nueve, cuando encendí mi lámpara
y me senté aquí. Estoy sentado
sin hablar o leer. ¿A quién podría hablar
en la casa desierta?

La imagen de mi cuerpo joven,
cuando encendí mi lámpara a las nueve,
vino a mi encuentro despertando
un perfume de cámaras cerradas
y pasado placer. ¡Qué audaz placer!
También trajo a mis ojos
calles ahora no reconocibles,
lugares de otro tiempo donde la vida ardió,
viejos teatros o cafés difuntos.

La imagen de mi cuerpo joven vino
y me trajo también memorias tristes:
las penas familiares, los adioses,
los sentimientos de los míos, los sentimientos de los muertos
apenas atendidos.

Doce y media. Cómo pasan las horas.
Doce y media. Cómo pasan los años.

Constantinos Cavafis / Grecia
Trad.: José Ángel Valente

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Pavlos Maciópulos (Grecia)

El Viejo (1895)

En una esquina del café sonoro de murmullos confusos
un anciano sentado se inclina sobre la mesa,
leyendo un periódico, sin compañía.

Y en el ocaso de su miserable senectud
piensa cuán poco gozó en los años)
cuando tuvo la fuerza y el verbo y la belleza.

Sabe que está muy viejo, y lo siente, y lo ve.

Y, sin embargo, le parece que la juventud
fue ayer. ¡Corto intervalo, corto!

Y piensa en qué forma lo embaucó la prudencia,
cómo de ella se fió y qué locura
cuando la engañadora le decía: «Mañana.
Tienes todo tu tiempo».

Se acuerda de los impulsos que detuvo y cuántas
delicias sacrificó. Ocasiones perdidas
que burla ahora su prudencia insensata.

…A fuerza de rumiar pensamientos y recuerdos
el vértigo lo invade. Y se duerme
inclinado sobre la mesa del café.

Constantinos Cavafis / Grecia
Trad.: Fernando Arbeláez

05 Οκτωβρίου 2009

ΣΤΗΣ ΗΔΟΝΗΣ ΤΟ ΣΠΙΤΙ

En la escalera (1904)

Cuando bajaba yo por la sórdida escalera
entrabas por la puerta y, fugazmente,
vi tu rostro deconocido y tú me viste.
Me escondí luego para que no me vieras de nuevo, y tú
pasaste aprisa, escondiendo tu rostro,
y te perdiste dentro de aquella sórdida casa
donde no hallarías el placer, como tampoco yo lo hallé.

Y, sin embargo, el amor que deseabas, yo podía dártelo;
el amor que yo deseaba -tus ojos cansados y ambiguos
me lo decían- tú podías dármelo.
Nuestros cuerpos lo habían percibido y se buscaban;
la sangre y la piel nos comprendieron.

Pero, turbados, los dos nos escondimos.

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Andreas Karayan (Chipre)

Y en sus lechos me recliné y me eché (1915)

Cuando entré en la casa de placer,
no me quedé en el salón donde, con cierto decoro,
se celebran aceptados juegos de amor.
Me fui a las alcobas secretas
y en sus lechos me recliné y me eché.

Me fui a las alcobas secretas
cuya sola mención avergüenza.
Mas yo no siento vergüenza -porque entonces
¿qué poeta sería yo y qué artista?
Mejor haber sido un asceta. Estaría más a tono,
mucho más a tono con mi poesía
que hallando placer en el promiscuo salón.

C.P. Cavafis: Poesía Completa (Alianza Tres, 1982)
Trad.: Pedro Bádeñas de la Peña

30 Σεπτεμβρίου 2009

Η ΠΟΡΝΙΚΗ ΦΩΤΟΓΡΑΦΙΑ

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Foto: Zanos Veludios (Grecia):
Las estatuas griegas. Fotografías de hombres, 1950-1960

Así (1913)

En esta foto obscena que a aescondidas
se vendió en la calle (para que no lo viera el policía)
en esta foto pornográfica, cómo puede haber una cara
tan de ensueño; cómo puedes estar tú aquí.

Quién sabe qué vil, sórdida vida harás;
qué repugnante ambiente habría
cuando posaras para la fotografía;
qué vulgar sería tu alma.
Mas, con todo eso y mucho más, para mí sigues siendo
la cara de ensueño, la figura
hecha y entregada para el placer griego-
así sigues para mí y a ti canto mi poesía.

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Foto: Zanos Veludios (Grecia)

De un cajón (1923)

Pensaba colocarla en una pared de mi cuarto.

Pero la echó a perder la humedad en el cajón

No pondré en un marco esta fotografía.

Debí guardarla con cuidado.

Estos labios, este rostro-
¡Ah, si por un día sólo, sólo por un
instante, volviera su pasado!

No pondré en un marco esta fotografía.

Sufriría de verla dañada.

Además, aunque no estuviera dañada,
me angustiaría estar pendiente de que, por azar,
una palabra, el tono de mi voz me traicionase-
si por ella alguna vez me preguntaran.

C.P. Cavafis: Poesía Completa (Alianza Tres, 1982)
Trad.: Pedro Bádeñas de la Peña

25 Σεπτεμβρίου 2009

Μ' ΕΠΕΡΑΣΕΝ ΑΠΟ ΤΟΝ ΝΟΥ ΑΠΟΨΕ ΝΑ ΓΡΑΨΩ ΔΙΑ ΤΟΝ ΕΡΩΤΑ ΜΟΥ

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Aléxandros Ísaris: Cavafis
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V
Ayer se me pasó por la cabeza, de repente, escribir sobre mi amor. Y, sin embargo, no lo voy a hacer. Qué fuerza tienen los prejuicios. Yo me he liberado de ellos; pero pienso en los que son sus esclavos, ante cuyos ojos puede caer este papel. Y me detengo. Qué mezquinidad. Sin embargo voy a anotar una letra –T- como símbolo de este momento.
9-11-1902

VII
No sé si la perversión da fuerza. A veces lo creo. Pero lo cierto es que es fuente de grandeza.
13-12-1902

XX
Me gusta y emociona la belleza del pueblo, de los jovenes pobres. Criados, obreros, empleados del comercio, dependientes de las tiendas. Es la recompensa, se diría, a su posición desfavorecida. Lo mucho que trabajan y se mueven les da cuerpos delgados y bien proporcionados. Son casi siempre delgados. Sus rostros pálidos cuando su trabajo es en las tiendas, tostados por el sol cuando es fuera, tienen yn color simpático, poético. Es lo contrario de los jovenes ricos que o bien son enfermizos y fisiológicamente asquerosos, o bien con la gordura y grasas de tanto comer y beber, y sus edredones se diría que en sus jetas hinchadas y achatadas se muestra la fealdad de la rapiña y el delito de sus herencias y ususras.
29-6-1908

XXIV
Mi vida pasa entre fluctuaciones placenteras, entre proyectos amorosos –a veces culminados-.
Mi obra va en mi pensamiento.
Quizá sea esto lo correcto.
Así, mi obra es como aquél anforero del que hablé. Provoca diferentes explicaciones.
Y mi vida amorosa tiene su manifestación –oscura sólo para los ignorantes-. Si la manifestara a fondo, quizá no habría un terreno artístico suficiente como para moverme, para que me bastara.
Trabajo como los antiguos. Escribían historia, hacían filosofía, dramas trágico’mitológicos, víctimas del amor tantos de ellos; igual que yo.
20-6-1910

XXXI
Claramente sentí una noche en enero de 1904 que me habría sentido más a gusto, con una vida más plena, de haber tenido para recordar una mañana, o un día, de satisfacción de mi anhelo de fornicar; lo que es prueba de la verdad de Un viejo.

K.P. Kavafis: Prosas (Tecnos, 1991)
Trad.: José García Vázquez y Horacio Silvestre Landrobe

20 Σεπτεμβρίου 2009

ΟΤΑΝ Ο ΔΗΜΗΤΡΗΣ ΜΗΤΡΟΠΟΥΛΟΣ "ΣΥΝΑΝΤΗΣΕ" ΤΟΝ Κ.Π.ΚΑΒΑΦΗ

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Fragmento de carta de Dmitri Mitrópulos a Constantino Cavafis
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Tres pequeñas composiciones musicales («10 Inventions», 1925-6) de Dmitri Mitrópulos sobre poemas de Constantino Cavafis:

Pasacalle (Días de 1903)
Preludio (En la calle)

Pedal (Tanto vi)

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Dmitri Mitropulos
Foto: Nelly's
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Dmitri Mitropoulos (Dimitris Mitropoulos:Δημήτρης Μητρόπουλος) (1 de marzo de 1896-2 de noviembre de 1960) fue un pianista, compositor y director de orquesta griego nacido en Atenas, hijo de Yannis y Angeliki Mitropoulos. Considerado uno de los directores mas notables, personales e influyentes del siglo XX. Su labor al frente de las orquestas filarmonicas de Berlin, Viena, Nueva York y en teatros de ópera es ampliamente recordada.
Musicalmente precoz, estudio en los conservatorios de Atenas, Bruselas y Berlin (con Ferruccio Busoni). Fue preparador vocal y asistente de Erich Kleiber en la Staatsoper Unter den Linden. Compuso la ópera Sor Beatriz en 1919 que fue llevada a escena en Atenas.
En 1930, al frente de la Orquesta Filarmonica de Berlin dirigio y ejecutó el Tercer concierto para piano de Prokofiev, uno de los primeros en cumplir las dos funciones en la era moderna.
En 1936 debuto en Estados Unidos con la Boston Symphony Orchestra pasando a ser el director principal entre 1937 y 1949 de la Minneapolis Symphony Orchestra. En 1946 se naturalizo ciudadano americano.
En 1949 comenzo una fructifera relacion con la New York Philharmonic conquistando el puesto de director de la entidad en 1951. Mitropoulos atrajo nuevos publicos, encargo obras y fue un paladin en la difusion de la obra de Gustav Mahler. En 1957 fue sucedido por su protegido Leonard Bernstein.
Como director de óperas de Mozart, Alban Berg, Verdi, Puccini y de Elektra de Richard Strauss se destaco en el Metropolitan Opera de New York donde practicamente fue el director principal entre 1954-1960. Debutó dirigiendo Salomé con Christel Goltz en 1954 y la temporada siguiente a Marian Anderson en su famosa actuacion en la sala como Ulrica, a Renata Tebaldi, Zinka Milanov y Maria Callas en Tosca (1958), a George London en Boris Godunov, a Leonard Warren en Simon Boccanegra, a Leonie Rysanek en Macbeth. En 1958 dirigio el estreno mundial de la ópera Vanessa de Samuel Barber.
Tambien condujo en La Scala y en el Festival de Salzburgo, donde dirigio un célebre Don Giovanni y Elektra.
Estrenó el concierto de piano de Ernst Krenek y su labor pionera en la difusion de la Segunda Escuela de Viena es hoy revalorada.
Poseia memoria fotografica que le permitia dirigir sin partitura, no usaba batuta sino gestos grandilocuentes. Ferviente devoto de la Iglesia ortodoxa griega, llevo una vida ascética y monacal (sus tíos eran monjes en el Monte Athos). Era homosexual y nunca se caso.
Murio de un infarto mientras ensayaba la Tercera Sinfonia de Mahler en Milán, tenia 64 años.
En su honor se estableció el Concurso Dmitri Mitropoulos para directores de orquesta. (es.wikipedia.org)
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15 Σεπτεμβρίου 2009

Η ΕΡΩΜΕΝΗ ΤΗΣ

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Hace unos años Cristina Duniá, profesora de la literatura griega en la universidad de Ioannina, presentó al público griego la novela largamente perdida de Dora Roseti “Η ερωμένη της”.
El libro fue publicado en el lejano 1929 y desapareció misteriosamente de las librerías algunos meses después de su publicación. La verdadera autora fue también por mucho tiempo un misterio, puesto que Dora Roseti es un seudónimo.
Hoy conocemos que la escritora se llamaba Neli Kaloglopulu-Boyantsoglu, fue médico y falleció en Atenas. La revista literaria “Οδός Πανός” publicó la entrevista que ella concedió unos años antes de su muerte a una conocida activista lesbiana, también fallecida, Eleni Bacopulu.
El libro, escrito bajo la forma de entradas de diario, en primera persona, narra la historia del intenso amor entre la joven Dora, la narradora, y Liza, su amante. El mundo interno de la joven estudiante de la química, Dora, aparece imprevisible en su inexperiencia y fascinante en su espontaneidad juvenil: su pasión por Liza, sus inseguridades de que el objeto de su afecto no sienta de la misma manera que ella, la desesperación del amor no correspondido, el frenesí de la alegría, la pasión, la consumación del acto erótico, la lujuria, la planificación de un futuro común fuera de Grecia.
Aparte de ser una de las primeras novelas europeas que hable de la homosexualidad femenina de manera tan desinhibida, el libro también describe con gran riqueza de detalles la vida y los tiempos de la élite intelectual de Atenas en los años ‘20. Una narración sincera e intrépida, mucho por delante de su tiempo, que hoy afortunadamente se puede leer sin los convencionalismos y prejuicios morales de su época.
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La autora en un dibujo en la portada de la revista literaria “Οδός Πανός”
La primera página del libro de Dora Roseti, con una dedicatoria manuscrita a Cavafis.

10 Σεπτεμβρίου 2009

ΤΟ ΑΡΩΜΑ ΤΗΣ ΣΑΡΚΑΣ ΜΟΥ

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Sofía Lascaridu (Grecia)

Mi carne esta noche

Mi carne esta noche perfuma como
una flor de abril y nada en mí duele,
mi alma ha subido y pende de los labios,
temblando, Dios mío, como gota de placer.

¡Qué milagro inesperado me ha tocado esta noche
y de muda que era me hace cantar!
Cuál mano vino a abrirme los dos ojos cerrados
para hacerme ver la belleza del mundo.

Rita Bumi-Papá / Grecia
Rigas Kappatos-Carlos Montemayor: Antología de la poesía griega del siglo XX (Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006)
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Rita Bumi-Papá (1906-1986) nació en la isla de Siros. Sus primeros años fueron de extrema pobreza, pero ello no le impidió que despertara su vocación poética. Más tarde, en Italia, estudió literatura italiana y francesa. Cuando regresó a su isla natal trabajó como directora de una escuela de niños y al mismo tiempo como cronista en el periódico local. En 1939 se trasladó a Atenas y durante toda su larga vida colaboró con las mejores revistas literarias de la capital. En sus primeros poemas empleó el verso medido y rimado, con un tono lírico y dulce, cantando el amor y los acontecimientos cotidianos. Poco a poco asimiló las corrientes de la poesía moderna pero sin perder ese lirismo que dio a su obra la unidad de una poesía siempre en desarrollo. En 1945 se casó con el poeta Nikos Papás. Después de la Segunda Guerra Mundial escribió poesía de protesta social y varios de sus poemarios fuerosn premiados.

* En su libro "Cantos de Amor" de 1930 abundaban los versos homoeróticos, pero luego la poetisa “reelaboró” sus poemas despojandolos de todas esas referencias.

01 Σεπτεμβρίου 2009

ΤΟ ΜΑΓΙΚΟ ΚΛΕΙΔΙ ΤΟΥ ΧΑΜΕΝΟΥ ΠΑΡΑΔΕΙΣΟΥ

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En la lluvia de la calle

En la lluvia de la calle
tenía que encontrar mi sueño.
Encontrarlo y perderlo.
Nunca más lo alcanzaré.

Pasó un instante ante mí
y fue la alegría del mundo...
La alegría que nos ensagrienta
como los más grandes dolores.

Pasaron como pasa
lo que no volverá:
aves que han aleteado,
nubes a la puesta del sol.

Y dejó su paso,
paso de vida, de muerte,
en mi corazón, como un sello,
ay, muerta esperanza.

Una esperanza muerta
que nos vive y nos muere
y que nos lleva enteramente hacia
abajo, hacia la puerta de la muerte.

Sueño dulce y extraño,
perdido para siempre,
te mantengo aún en mi mente
como una rosa en la boca.

Cuando pasaste, me cogiste
y me abriste todas las puertas
con tu mágica llave
del paraíso perdido
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Aquí ya no hay

Aquí ya no hay errores
grandes y locos.
Una luna muerta
calla allá arriba.

La ciudad y las luces
están tan lejanas,
como cuando una vieja
mira la juventud.

Yo me encuentro extraño
en este mundo
como un muerto
dentro de sí mismo.

Mitsos Papanicolau / Grecia
José A. Moreno Jurado: Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días (Ediciones clásicas, 1997)

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Mitsos Papanicolau nació en la isla de Hidra en 1900. pero se trasladó muy pronto a El Pireo en donde vivió el resto de su vida. De caracter melencólico, se entregó a las drogas, por su forma de ver la vida, y murió, verdaderamente pobre, en 1943. Dejó su obra esparcida en las revistas de leépoca, especialmente en Nei, pero fueron recogidas en un tomo por Tasos Korfis, Poemas de Mitsos Papanicolau (Tesalónica, 1966)

31 Αυγούστου 2009

ΜΕΤΕΩΡΟ ΚΑΙ ΣΚΙΑ

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Meteoro y Sombra (1985), la película de Takis Spechiotis, narra la historia del poeta griego Napoleón Lapathiotis, que abiertamente homosexual, comunista y drogadicto escandalizó con su vida y su obra la sociedad ateniense de las primeras décadas del siglo XX.
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26 Αυγούστου 2009

ΕΝΑ ΤΡΑΓΟΥΔΙ ΜΑΚΡΙΝΟ

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Diamantis Diamantopoulos (Grecia)

Una canción lejana
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Apenas se abrían los pétalos del alba,
una canción lejana, al fondo de la calle,
pasó lenta, como si no tocara la tierra,
a través de mi ventana.
.
Y apenas desperté de mi profundo sueño,
como encantado volví mi cabeza a los sonidos
y creí que era la voz de un niño perdido
que se acordaba otra vez de mí…
.
La oí apasionada caminar en la calle,
y cuando se perdió a lo lejos, mis párpados se cerraron
y mis ojos se llenaron de lágrimas
-acaso de alegría…
.
Napoleón Lapathiotis / Grecia
Trad.: Rigas Kappatos
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Napoleón Lapathiotis (en griego, Ναπoλέων Λαπαθιώτης) (Atenas, 31 de Octubre de 1888- 7 de Enero de 1944) fue un poeta griego.
Su padre fue un importante militar y político que participó en los momentos más importantes de la Grecia de la época. En 1896 Lapathiotis y familia se trasladó a Nauplia (la que fue la primera capital de la Grecia moderna), ya que su padre fue ascendido a oficial de artillería y destinado a esta ciudad. El año siguiente se declara la guerra greco-turca y su padre es enviado al frente en Epiro. El poeta y su madre regresan a Atenas. En esa época comienza a colaborar con la revista Διάπλασις Των Παίδων (Formación de los niños).
En 1899 comienza los estudios secundarios, donde conoce a Spiros Trikoupi, amistad que mantendrá durante muchos años. Empieza a escribir poemas (sobre todo pentadecasílabos) y publica en un pequeño periódico. También escribe una novela que nunca acabará, Las aventuras de Konstan Lambet (Οι Περιπέτειες του Κονστάν Λαβρέτ). En 1901 se imprimirá su obra de teatro, Nerón el Tirano. Como profesora de piano tiene a Athina Seremeti, en cuya casa conocerá a muchos intelectuales de la época. En 1903 su padre es elegido diputado por Tirnabos.
En 1905 comienza la Universidad, matriculándose en la Facultad de Derecho a la vez que continua su colaboración literaria, esta vez en la revista Noumas (Ο Νουμάς), para dos años después, junto con otros colegas, crear la revista Igisó, en la que se publicarán muchos de sus poemas. En 1908 conoce a los escritores K. Jristomanos y a Angelo Sikelianos y ese año publica en la revista Helada (Ελλάδα). En 1909 termina la universidad y se alista en el ejército, a la vez que su padre jura el cargo de Ministro de Defensa. En 1911, su padre es encarcelado por el gobierno de Eleutherios Venizelos. En 1912 estalla la guerra de los balcanes y nuevamente se alista en el ejército. En 1914 publica en Noumas su famoso Manifiesto, que provoca diversas reacciones. En 1916 su padre se adhiere al movimiento de Eleutherios Venizelos y el poeta conoce a este gran político griego ese mismo año. Se publica su poema Grito en la revista Radical.
Ese mismo año, acompaña a su padre a Egipto en calidad de intérprete con el grado de subteniente. Un año después, conoce a Constantino Cavafis. A su vuelta a Atenas, continúa con su puesto de intérprete durante tres años en el Servicio del Estado Mayor. A partir de ese momento, su estilo de vida cambia. Homosexual, de finos modales y gustos, vive de noche, deambulando en la calle Stadíu con una rosa roja en el ojal y luego descendía a los bajos fondos en busca de amantes y pasiones y se recluye en su casa durante el día (en ese momento ya vive en su propia casa del barrio ateniense de Exarjia). En 1924 se ocupa de la poesía y la personalidad de Cavafis. Ese mismo año empieza la colaboración con la revista Ramo. El año siguiente publica Vida artística y filológica, aunque sólo se publican tres números.
En 1927 se adhiere a la ideología comunista. El arzobispo de Atenas publica el 1 de Mayo de ese año un texto en el que se pide su exclusión de la iglesia. En 1930 sigue escribiendo y colabora con Nuevo Hogar, aunque su vida nocturna no cesa. Un año después visita a Cavafis que se encuentra en ese momento enfermo (moriría dos años después). En 1937 muere su madre y esto hace que se hunda en dolor. En 1939 se publica la primera antología de sus poemas, a la vez que empieza a tener graves problemas económicos. En 1940, con la guerra, los problemas mentales se unen a los económicos. Se encuentra en la miseria económica y agotado físicamente por su larga adicción a las drogas. Para sobrevivir empieza a vender su rica biblioteca. En 1943 se va a publicar la segunda antología de sus poemas, y cuando se está preparando la firma del contrato, en el último momento, la publicación se cancela por razones desconocidas.
A partir de aquí, comunica reiteradamente a sus amigos la intención de suicidarse. Por esa época, colabora con el ejército guerrillero de E.L.L.A.S. (el mayor grupo de resistencia contra la ocupación nazi), llegando a convocar un grupo en su casa, donde hace entrega del arma de su padre. En 7 de Enero de 1944 acaba con su vida disparándose con un revólver. De acuerdo con sus deseos, permanece sin enterrar durante tres días por miedo a la catalepsia. Los gastos de su entierro fueron cubiertos por una colecta hecha entre sus amigos.
La película [Meteor and Shadow] está basada en su vida.
(arquitrave.com, es.wikipedia.org)

22 Ιουλίου 2009

ΜΕ ΤΗ ΔΥΝΑΜΙ ΤΟΥ ΣΩΜΑΤΟΣ ΠΟΥ ΘΕΛΕΙ ΚΑΙ ΖΗΤΕΙ

Una muy célebre anotación de Kavafis dice: «Esta tarde me pasó por la cabeza escribir sobre mi amor. Y sin embargo no voy a hacerlo, tal es la fuerza que tienen los prejuicios. Yo me he librado de ellos, pero pienso en quienes son sus esclavos y bajo cuyos ojos podría caer ese papel. Y me detengo. ¡Qué pusilánime! Anotaré, con todo, una letra ‘T’ como símbolo de este momento. 9-11-1902.»
Aunque parece evidente que esa T mayúscula ha de ser el nombre de un joven deseado o amado, la T ha venido a significar en Kavafis homosexualidad, por lo que hay críticos que hablan del Kavafis de la letra T refiriéndose a los poemas homófilos.
(...)
Kavfis, pese a su más que obvia valentía, fue un homosexual de su tiempo (que no era el peor posible para la homosexualidad, el arte del Fin de Siglo había lanzado un cable prestigiando y aureolando de belleza las perversiones) y se debatió con frecuencia entre el miedo y el deber, de un lado, y la libertad y el placer, de otro. Triunfó esta última opción en medio de la zozobra, haciendo de la cladestinidad un aliciente y un demérito moderno frente a los hermosos días antiguos del helenismo.
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Luis Antonio de Villena: Carne y tiempo (Lecturas e inquisiciones sobre Constantino Kavafis) [Planeta, 1995]
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Jura (1915)
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Jura con frecuencia empezar una vida nueva;
pero cuando llega la noche con sus consejos,
tentaciones y promesas...
Cuando viene la noche, con susu instintos,
deseando, buscando...
accede sonriente a su acostumbrado placer.
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Contantino Cavafis: Poesía erótica 1892-1931 (Ácrono, 2001)
Trad.: Cayetano Cantú

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Fui (1913)
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No me ligué.
Por entero me liberé y me fui.
Hacia goces que estaban
parte en la realidad, parte en mi ser,
en la noche iluminada fui.
Yo bebí un vino fuerte,
como sólo el audaz bebe el placer.
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Constantino Cavafis. Veinticinco poemas (Caffarena & León, 1964)
Versión: Elena Vidal y José Ángel Valente

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Comprensión (1918)
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Los años de mi juventud, mi vida voluptuosa
-cuán claramente veo ahora su sentido.

Qué inútiles arrepentimientos, qué vanos...

Pero no veía el sentido entonces.

En la vida disipada de mi juventud
se plasmaban los impulsos de mi poesía,
se esbozaba el ámbito de mi arte.

Por eso tampoco los arrepentimientos nunca fueron firmes.
Y las decisiones de contenerme, de cambiar
duraban dos semanas a lo más.
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Kavafis Integro (Quid Ediciones /
Universidad de Chile, Centro de Estudios Griegos, Bizantinos y Neohelénicos, 2003)

Trad.: Miguel Castillo Didier

14 Ιουλίου 2009

ΣΤΗ ΣΑΡΚΑ ΤΟΥ Η ΘΕΡΜΗ ΠΕΡΑΣΕΝ Η ΕΡΩΤΙΚΗ

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Yannis Tsarouchis (Grecia)

En el aburrido pueblo (1925)

Es muy joven
y vive en un pueblo aburrido, donde trabaja
empleado como dependiente.
Aún hay que esperar
que pasen dos o tres meses
para que el trabajo disminuya,
y pueda ir a la ciudad a divertirse.
En el aburrido pueblo donde espera,
una noche, enfermo de deseo, se mete en la cama,
su juventud ardiente de lujuria,
padece una bella intensidad;
y en su sueño llega la voluptuosidad,
y en él ve y posee el cuerpo que imagina...

*****

Vino con la intención de leer (1924)

Vino con la intención de leer;
dos o tres libros están abiertos, poetas e historiadores.
Había leido apenas diez minutos
y los hizo a un lado. Dormita sobre el sofá.
Es un gran aficionado a la lectura;
pero tiene veintitrés años, y es tan bello.
Esta tarde, el amor penetró
en su ideal cuerpo, en sus labios.
Por su carne, que es toda belleza
pasó la fiebre del deseo,
sin sentirse avergonzado por esta forma de embeleso.

Contantino Cavafis: Poesía erótica 1892-1931 (Ácrono, 2001)
Trad.: Cayetano Cantú

09 Ιουλίου 2009

ΥΠΝΩΤΙΣΜΕΝΟΣ ΑΠΟ ΤΗΝ ΑΝΟΜΗ ΗΔΟΝΗ

Preguntaba por la calidad (1927)

Desde la oficina donde lo habían tomado
para un puesto insignificante y mal pagado
(como ocho liras al mes: con los extras)
salió al terminar su maldito trabajo
donde la tarde entera había estado agachado:
salió a las siete, e iba caminando lentamente
haraganeando por la calle.- Hermoso,
e interesante: de tal modo que mostraba haber llegado
a su plena realización sensual.
Los veintinueve años, los había cumplido el mes pasado.
Vagaba por la calle, y por los pobres
pasajes que llevaban a su casa.
Al pasar frente a un pequeño negocio
donde vendían unos artículos
falsificados y baratos para obreros,
vio dentro una cara, vio una figura
que le atrajo y entró, como buscando
ver unos pañuelos de color.
Preguntaba por la calidad de los pañuelos
y cuánto costaban con voz ahogada,
casi apagada por el deseo.
Y de igual manera vinieron las respuestas,
distraídas, en voz baja,
con un consentimiento subentendido.
Seguían hablando sobre la mercancía -pero
único objetivo: que se tocaran las manos
sobre los pañuelos; que se acercaran
los rostros, los labios como por casualidad:
un contacto momentáneo del cuerpo.
Rápida y furtivamente, para que no se diera cuenta
el dueño de la tienda que estaba sentado al fondo.

Costantino Cavafis / Grecia
Trad.: Miguel Castillo Didier
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Yannis Tsarouchis (Grecia)

Su Origen (1921)
.
El ansia de su ilícito placer
sa ha saciado. Del colchón se han levantado
y aprisa se visten sin hablar.
Por separado salen, a escondidas, de la casa
y por la calle van inquietos, parece
como si sospecharan que algo en ellos les traiciona
por la clase de lecho en que hace poco cayeron.

Cómo se ha enriquecido, en cambio, la vida del poeta.
Mañana, pasado o años más tarde se escribirán
los versos vigoroso que aquí tuvieron su comienzo.
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Costantino Cavafis / Grecia
Trad.: Pedro Bádenas de la Peña
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Yannis Tsarouchis (Grecia)
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En la calle (1916)

Su simpático rostro un poco pálido
y los ojos castaños aún absortos.
Veinticinco años, aunque aparenta más bien veinte.
Algo le da en su atuendo vago aire de artista:
la corbata tal vez o la forma del cuello.
Marcha sin fin preciso por la calle
como aún poseído del placer ilegal,
del prohibido amor que acaba de ser suyo.
.
Costantino Cavafis / Grecia
Trad.: José Ángel Valente

04 Ιουλίου 2009

ΣΑΡΚΑΣ ΑΠΟΛΑΥΣΙΣ

La vitrina de la cigarrería (1917)
.
Junto a una iluminada vitrina
de una cigarrería estaban, entre otros muchos.
Casualmente sus miradas se encontraron,
y el ilícito deseo de sus cuerpos
expresaron tímidamente, con vacilación.
Después, unos pocos pasos inquietos en la acera -
hasta que sonrieron, y se hicieron una leve seña.
Y enseguida ya el coche cerrado...
el acercamiento sensual de los cuerpos;
las manos unidas, los labios unidos.

Costantino Cavafis / Grecia
Trad.: Miguel Castillo Didier

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Yannis Tsarouchis (Grecia)
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A permanecer (1919)
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Sería la una de la madrugada,
o la una y media.
En un rincón de la taberna:
detrás del tabique de madera.
Fuera de nosotros dos, el negocio totalmente vacío.
Una lámpara de petróleo lo alumbraba apenas.
En la puerta, dormitaba el sirviente trasnochado.
No nos veía nadie. Pero ya
nos habíamos inflamado tanto,
que fuimos incapaces de precauciones.
Las ropas se entreabrieron -muchas no eran
porque ardía un divino mes de julio.
Goce de la carne entre
las ropas semiabiertas:
desnudez fugaz del cuerpo -cuya imagen
veintiséis años ha atravesado: y ahora vino
a permanecer en este poema.
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Constantino Cavafis /Grecia
Trad.: Miguel Castillo Didier

29 Ιουνίου 2009

ΟΠΩΣ ΜΠΟΡΕΙΣ ΠΙΑ ΔΟΥΛΕΨΕ, ΜΥΑΛΟ

Un joven ilustrado a sus veinticuatro años (1928)

Cómo puedes, cabeza, todavía trabajar.-
Un goce insatisfecho lo consume.
Se halla en un estado de ansiedad.
Besa a diario el rostro que ama,
sus manos acarician los miembros más extraordinarios.
Jamás amó con tan inmensa
pasión. Mas le falta la hermosa satisfacción
del amor; falta la satisfacción
que ambos deben anhelar intensamente.

(No se entregan por igual al placer anormal.
Sólo a él lo ha avasallado por completo).

Y se consume, y los nervios lo destrozan por completo.
Se encuentra además cesante, y esto contribuye mucho.
A duras penas pide algo prestado (casi
a veces lo mendiga) y difícilmente sobrevive.
Besa los labios adorados; sobre
el cuerpo maravilloso –pero que ahora sabe
que sólo se limita a consentir- sacia su placer.
Luego, bebe y fuma; bebe y fuma;
se arrastra por los cafés el resto del día,
arrastra con hastío el desaliento de su hermosura.-
Cómo puedes, cabeza, todavía trabajar.

C. P. Cavafis: Poesía completa (Alianza, 1982)
Trad.: Pedro Bádenas de la Peña

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Yannis Tsarouchis (Grecia)

A los 25 años de su vida (1925)

Con frecuencia va a la taberna
donde el mes anterior se conocieron.
Pregunta; no le dicen nada concreto.
De lo que responden, concluye que su amigo
ha conocido a alguien:
uno de los sospechosos
y gente joven que acuden allí.
Pero él va cada noche a la taberna,
y se queda mirando hacia la puerta,
la vigilia hasta el cansancio.
Quizá entre. Aún puede llegar.

Durante tres semanas espera;
su mente enferma de lujuria.
Los besos permanecen en su boca,
su carne toda sufre el persistente deseo.
El roce de ese cuerpo está en el suyo.
Desea unirse a él nuevamente.

Por supuesto, trata de no traicionarse;
a veces es casi indiferente.
Además, sabe bien a qué se expone,
lo presiente. Es muy posible que esta vida
lo lleve a un desastroso escándalo.

Contantino Cavafis: Poesía erótica 1892-1931 (Ácrono, 2001)
Trad.: Cayetano Cantú

24 Ιουνίου 2009

ΤΡΙΑ ΧΡΟΝΙΑ ΜΑΖΙ

Dos jóvenes de veintitrés y veinticuatro años (1927)

Desde la diez y media estaba en el café,
esperando verlo aparecer.
Llegó la medianoche - y él esperaba todavía.
La una y media; y ya vacío
quedó el café.
Dejó de leer maquinalmente
los periódicos. De sus tres únicos chelines
sólo uno le restaba: esperando
había gastado todo en café y coñac.
Había fumado todos los cigarillos.
La larga espera lo había extenuado. Y además
después de tantas horas solo,
amargos pensamientos sobre su vida
hicieron presa en él.

Pero cuando vio entrar a su amigo, de golpe
la fátiga, el aburrimiento, los amargos pensamientos desaparecieron.

Su amigo le traía una inesperada noticia.
Había ganado sesenta libras en la casa de juego.

Su hermoso rostro, su maravillosa juventud,
el sensual amor que los unía,
sintiéronse renacer, fortalecidos
por las sesenta libras de la casa de juego.

Y llenos de alegría y vigor, radiantes de belleza
se dirigieron – no a sus casas respetables
(donde además no eran demasiado queridos):

sino a una de mala fama, que ya les era familiar,
y allí alquilaron un dormitorio
y pidieron bebidas caras, y de nuevo empezaron a beber.

Y cuando las costosas bebidas fueron consumidas,
y esto sucedió hacia las cuatro,
al amor felices se entregaron.

Konstantino Kavafis: Poesías completas (Hiperión, 1976)
Trad.: José María Álvarez

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Yannis Tsarouchis (Grecia)

Abandono (1930)

Era de muy buen gusto y extremada inteligencia,
y joven de la buena sociedad,
para considerar, poniendose en ridículo,
una tragedia su abandono.
Pero aún así, cuando su amigo dijo «para siempre
amor tendremos» -tanto el que lo dijo
como el que lo escuchó, sabían que era un decir sólo.
Después del cine y de los diez minutos
que se quedaron en el bar, se había encendido
una noche es sus ojos y en su sangre el deseo
y se fueron juntos, y se dijo el «para siempre».

Aún así el «para siempre» les duró tres años.
A veces dura mucho menos.

Era de muy buen gusto y extremada inteligencia
para tomarlo aquello por tragedia;
y era muy hermoso –de cara y de cuerpo-
para sentir herido el narcisismo de su carne

C.P. Cavafis: Poesía completa (Colección Visor de Poesía, 2003)
Trad.: Anna Pothitou y Rafael Herrera

19 Ιουνίου 2009

ΠΡΙΝ ΧΑΘΕΙ Η ΤΡΥΦΕΡΟΤΗΤΑ

El sol de mediatarde (1919)
.
Ay, esta habitación, qué bien que la conozco.
Ahora se alquilan ésta y la contigua
como oficinas. Todo el edificio ahora
alberga agencias, compañias y despachos.

Ay, esta habitación, qué familiar me es.

Aquí estaba el sofá, junto a la puerta,
con una alfombra turca a sus pies;
cerca, un estante y dos jarrones amarillos.
A la derecha... no, al frente, un mueble con espajo.
Y en el centro la mesa en que escribía
y las tres sillas cómodas de paja.
Y junto a la ventana aquella cama
en la que nos amamos tantas veces.

Habrán ido a parar a cualquier parte aquellas cosas.

Y junto a la ventana aquella cama:
El sol de media tarde le llegaba a la mitad.

...Nos separamos a las cuatro de la tarde
por sólo una semana... Y, ay de mí,
esa semana luego resultó ser para siempre.

C.P. Cavafis: Poesía completa (Colección Visor de Poesía, 2003)
Trad.: Anna Pothitou y Rafael Herrera

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Yannis Tsarouchis (Grecia)

Antes que el tiempo los transforme (1924)

Penosa fue su separación,
no la deseaban -eran las circunstancias-;
necesidades vitales obligaban a uno de ellos
a irse lejos, Nueva York o Canadá.
Su amor, en verdad, había cambiado;
disminuido como la atracción,
pero no querían separarse, eran las circustancias;
o quizá, como arte, apareció la suerte.
Separados ahora.
Antes que desapareciera el cariño;
antes que el tiempo los transforme,
el uno permanecerá para el otro como fueron:
un bello joven de veinticuatro años.

Contantino Cavafis: Poesía erótica 1892-1931 (Ácrono, 2001)
Trad.: Cayetano Cantú

14 Ιουνίου 2009

ΣΕ ΑΠΟΓΝΩΣΗ

Desesperado (1923)

Lo perdió por completo.... Y ahora busca
en los labios ...de cada nuevo amante
los labios del amado; ...en la unión
de cada nuevo amante, ...busca engañarse
pensando que es el mismo ...amor al que se entrega.

Lo perdió por completo. ...Como si nunca hubiera sido.
Porque quería -así lo decía- ...salvarse
del estigma… ...del enfermizo placer carnal;
Aún había tiempo -decía- ...para salvarse.

Lo perdió por completo. ...Como si nunca hubiera sido.
En su imaginación, ...se engaña,
en los labios de otros ...busca sus labios;
añora sentir de nuevo ...el amor que vivió.

Contantino Cavafis: Poesía erótica 1892-1931 (Ácrono, 2001)
Trad.: Cayetano Cantú

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Yannis Tsarouchis (Grecia)

Por las tabernas (1926)

Por todas las tabernas ...y todos los tugurios
de Berito me arrastro. ...No quería quedarme
allá en Alejandría. ...Me abandonó Tamides
y se fue con el hijo ...del Prefecto, a ganar
una villa en el Nilo, ...en la ciudad un palacio.
No había de quedarme ...allá en Alejandría-
Por todas las tabernas ...y todos los tugurios
de Berito me arrastro. ...En el libertinaje
más bajo me revuelco. ...Lo único que me salva
como hermosura eterna, ...como un perfume que
quedó sobre mi piel, ...es que dos años fue
Tamides mío, el joven ...más estimado, mío
no a cambio de una casa ...o una villa en el Nilo.

C.P. Cavafis: Poesía completa (Colección Visor de Poesía, 2003)
Trad.: Anna Pothitou y Rafael Herrera

09 Ιουνίου 2009

ΩΡΑΙΑ ΛΟΥΛΟΥΔΙΑ ΚΙ ΑΣΠΡΑ ΩΣ ΤΑΙΡΙΑΖΑΝ ΠΟΛΥ

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Yannis Tsarouchis (Grecia)

Hermosas flores blancas que le iban bien (1929)

Volvió al café donde solían ir juntos;
fue aquí cuando su amigo le había dicho, tres meses antes:
“no tenemos un centavo; somos dos jovenes en la miseria
sujetos a lo más barato; te digo sinceramente,
no puedo seguir contigo;
alguien más, debes saber, me desea”.
Este “algien más” le había prometido
dos trajes y unos pañuelos de seda.
Para atraerlo de nuevo, movió cielo y tierra,
consiguió veinte libras;
volvió con él por veinte libras,
y por el amor que sentían;
por la vieja amistad, por el sentimiento.
El “alguien más” fue un avaro, mintió,
sólo le dió in traje después de mil ruegos.

Mas ahora, no desea ni los trajes ni nada,
ni pañuelos de seda,
ni veinte libras o veinte piastras.

El domingo lo enterraron
a las diez de la mañana.

El domingo hace una semana; sobre el pobre féretro, puso flores,
hermosas flores blancas que le iban bien;
matizaban con su bellaza y sus veintidós años.

En la noche, cuando fue al café al que solían ir juntos
(encontró un trabajo, la necesidad de comer);
una cuchillada fue el recuerdo
del desolado lugar que frecuentaba.

Contantino Cavafis: Poesía erótica 1892-1931 (Ácrono, 2001)
Trad.: Cayetano Cantú

04 Ιουνίου 2009

Η ΕΜΟΡΦΙΑ ΤΟΥΣ, ΠΟΥ ΕΧΑΘΗΚΕ ΓΙΑ ΠΑΝΤΑ

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Miris: Alejandría del 340 D.C. (1929)
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Cuando supe la desgracia, que había muerto Miris,
fui a su casa, a pesar de que evito
entrar a las casas de Cristianos,
sobre todo cuando tienen duelos o festejos.
Me detuve en un pasillo. No quise
avanzar más adentro, pues percibí
que los parientes del muerto me miraban
con manifiesto asombro y desagrado.
Lo tenían en una sala grande
que desde el extremo donde me detuve
vi un poco: toda tapices preciosos,
y utensilios de oro y de plata.
Yo estaba de pie llorando al final del pasillo.
Y pensaba que nuestras reuniones y excursiones
sin Miris no tendrían ya valor
y pensaba que ya no lo vería
en nuestras bellas trasnochadas inmorales
regocijarse, y reír, y recitar versos
con su perfecto sentido del ritmo griego;
y pensaba que había perdido para siempre
su belleza, que había perdido para siempre
al joven que adoraba con locura.
Unas ancianas, cerca de mí, hablaban en voz baja
del último día que vivió-
continuamente en sus labios, el nombre de Jesús,
tenía una cruz en sus manos.-
Entraron después al aposento
cuatro sacerdotes Cristianos, y decían sus oraciones
con fervor y unas súplicas a Jesús
o a María (no conozco bien su religión)
Sabíamos, ciertamente, que Miris era Cristiano.
Lo sabíamos desde el primer momento, cuando
el año antepasado entró a nuestro grupo.
Pero vivía absolutamente como nosotros.
De todos nosotros el más entregado a los placeres;
disipando con largueza su dinero en las diversiones.
Sin cuidado por el juicio de la gente,
se metía de adrede en riñas nocturnas en las calles
cuando nuestra cuadrilla acertaba
a hallar un grupo opuesto.
Nunca hablaba de su religión.
Más aun, cierta vez le dijimos
que lo llevaríamos con nosotros al Serapion.
Pero como que se disgustó
con esa broma: ahora recuerdo.
Ah y también me vienen a la mente otras dos ocasiones.
Cuando hicimos libaciones a Poseidón,
se apartó de nuestro grupo y volvió la vista a otra parte.
Cuando entusiasmado uno de nosotros
dijo "el grupo nuestro que esté
bajo el favor y protección del grande,
del hermosísimo Apolo" -Miris susurró
(los demás no lo oyeron) "con excepción de mí'.
Los sacerdotes Cristianos en alta voz
suplicaban por el alma del joven.-
Yo observaba con cuánto esmero
y con qué atención concentrada
se preparaba todo en las formas
de su religión para el funeral Cristiano.
Y de repente me dominó una extraña impresión.
De una manera indefinida, sentía
como si Miris se marchase de mi lado.
Sentía que se había unido, Cristiano,
con los suyos, y que me había vuelto
yo un extraño, muy extraño, sentía además
que una duda se me allegaba: acaso hubiera sido engañado
por mi afecto, y siempre le fui extraño.-
Me lancé fuera de la horrible casa de ellos,
huí velozmente antes que el recuerdo de Miris me
fuera arrebatado, cambiado por el cristianismo de ésos.

Constantino Cavafis/Grecia
Trad.: Miguel Castillo Didier

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Tumba de Lanes (1918)

El Lanes que amaste, Marco, no está aquí,
en la tumba a que vienes a llorar, y te quedas horas y horas.
Al Lanes que tú amaste, lo tienes más cerca de ti,
en tu casa, cuando te encierras y contemplas el cuadro,
que ha conservado algo de lo que en él de más valor había,
que ha conservado algo de lo que amaste en él.

Recuerdad, Marco, que trajiste del palacio
del procónsul a aquel famoso pintor de Cirene,
y con qué astucia de artista él,
apenas vio a tu amigo, os quiso convencer
de que por encima de todo representarlo como Jacinto
(de esta manera se celebraría el cuadro más).

Pero tu Lanes su belleza no la prestaba de esa manera;
y, oponiendose con firmeza, dijo que de ningún modo
representaría a Jacinto, ni nigún otro,
sino a Lanes, hijo de Ramético, alejandrino.

Constantino Cavafis/Grecia
Trad.: Ramón Irigoyen

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30 Μαΐου 2009

ΕΛΛΗΝΙΚΟΣ ΚΑΙΝΟΥΡΙΟΣ ΚΟΣΜΟΣ, ΜΕΓΑΣ

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Constantino Kavafis (1863-1933) tuvo un extraordinario respeto por Grecia, la Grecia real de su tiempo. Pero no se consideró griego jamás, sino helénico; luego podemos decir que, más precisamente, alejandrino.
La Grecia macedónica o helenística fue (a partir de Alejandro Magno, fundador de Alejandría) la expansión de la cultura griega sobre territorios del Asia Menor, el Medio Oriente y el norte de África, donde existían otras culturas. El helenismo triunfará sobre ellas, sin abolirlas. El helenismo –una Grecia que no estaba ni era Grecia- se encarna principalmente en los reyes –débiles reyes- herederos de Alejandro: Ptolemeo en Egipto. Seleuco en Siria y en Babilonia. Sus capitales fueron Alejandría y Antioquía, ciudades-simbolo amadas por Kavafis. Ciudades lujosas, morbosas, a favor de la delicia y de la vida.
A ese mundo griego llegó Roma, y antes del año 30 a.J.C (anexión de Egipto) todo el oriente helenístico era romano. Así fue hasta que en 395, a la muerte del emperador Teodosio, llamado el Grande, se separan definitivamente el Imperio occidental, latino, de Honorio y el oriental, griego, de Arcadio. El Imperio romano nunca había cuestionado la fuerza, la singularidad o aun la supremacía cultural de las ciudades del orbe griego, pero su autonomía –en lo que sería el Imperio bizantino- revivió momentáneamente el esplendor helenístico, si bien el cristianismo imperante mantuvo alta la guardia para evitar licencias. Con añadidos raciales o culturales –con la pugna un tiempo entre paganos y cristianos-, el mundo griego (helenístico mejor) seguía pujante. La caída de parte del Imperio bizantino en poder de los arabes del califato Omeya, y luego del Imperio entero en manos turcas, a veces pudo poner en peligro el helenismo (y desde luego la literatura en griego se resintió), pero la Iglesia ortodoxa y la vigencia del mismo espíritu griego mantuvieron el valor, la eficacia de esas comunidades griegas, fuera de la Grecia continental, a las que pertenecía la familia Kavafis.
Con la existencia del reino de Grecia, que en 1864 incorpora las islas jónicas, surge de inmediato una voz que no se ha apagado todavía: la énosis o incorporación a la patria griega de todas las comunidades del Asia Menor y del Inmediato Oriente. Pero la anhelada énosis (sentida íntimamente por Kavafis, aunque no de igual modo que los políticos de Atenas) comienza su caída, definitiva al parecer, cuando al fin del Imperio otomano, y su derrota en la primera guerra mundial, la nueva Turquía se apodera plenamente de aquellas ciudades griegas del Asia Menor, y con la toma de Esmirna, en 1922, esas comunidades griegas emigran. Egipto sigue bajo la tutela británica, pero tras la segumda guerra mundial –Kavafis no lo verá- se prevé su arabización plena. La énosis quedaba como una relíquiaactiva en la isla de Chipre. Como un sueño de neoimperio macedónico, pero de otro modo, en Kavafis. Constantino no soño con un único Estado griego –con capitalidad en Atenas- sino con una vasta comunidad helénica cultural, que tuviera en Grecia un ancestro y punto de referencia, pero que viviera, prevaleciente y contaminada, en territoriow plurales, distintos, plurirraciales, mundanos. Kavafis – ya lo he dicho- amó a Grecia, pero se sintió heleno, perteneciente a la tradición del alejandrismo, griego decadente del extrarradio, habitante de Alejandría y Antioquía, las ciudades antiatenienses de su secreto deseo. Ciudades de la carne, del cuerpo y de una cultura que no niega el placer. Ello le hizo el habitante de un tiempo histórico ideal. Habitante de una ciudad –Alejandría- cosmopolita también en su tiempo. Y sobre todo habitante de un hedonismo radical –o sea, algo escéptico- que abundaba en el «amor –dijo lord Alfred- que no se atreve a decir su nombre». Kavafis fue (realmente, no figutadamente) el último notable del helenismo. La ciudad que él vivió –la Alejandría anterior a la segunda guerra- ya no existe.
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Luis Antonio de Villena: Carne y tiempo (Lecturas e inquisiciones sobre Constantino Kavafis) [Planeta, 1995]
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EN EL 200 a.J.C.
Alejandro, hijo de Filipo, y los griegos,
salvo los lacedemonios...
PLUTARCO, Alejandro, 16


Podemos muy bien imaginar
qué total indiferencia tendrían en Esparta
por esta insripción: «Salvo los lacedemonios»,
pero es natural. No eran los espartanos
gente que se dejaran conducir y mandar
como siervos de valía. Además,
una expedición panhelínica sin
un rey espartano como jefe,
no debía parecerles demasiado importante.
¡Ah, precisamente «salvo los lacedemonios»!
Esto es también una postura. Se entiende.
Así, salvo los lacedemonios, en Gránico:
y en Iso, después; y en la última
batalla, donde quedó barrido el terrible ejército
que en Arbelas concentraron los persas;
que desde Arbelas se puso en marcha hacia el triunfo y
resulto aniquilado.

Y de esta sorpredente expedición panhelénica,
victoriosa, respadeciente,
afamada, gloriosa
como ninguna otra lo fue, surgimos nosotros,
un nuevo mundo griego, inmenso.

Nosotros: alejandrinos, antioquenos,
seléucidas y los otros
griegos incontables de Egipto y de Siria,
y los de Media y Persia, y tantos otros.
Con estados enormes,
con la rica influencia de nuestra hábil adaptación.
Y nuestra Común Lengua Griega,
hasta el corazón de Bactriana la llevamos, hasta la India.
¡Hablar ahora de los lacedemonios!

C. P. Cavafis: Poesía completa (Alianza, 1982)
Trad.: Pedro Bádenas de la Peña

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25 Μαΐου 2009

ΕΠΙΘΥΜΙΕΣ

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Raymond Voinquel (Francia)
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ΕΠΙΘΥΜΙΕΣ

Σαν σώματα ωραία νεκρών που δεν εγέρασαν
και τάκλεισαν, με δάκρυα, σε μαυσωλείο λαμπρό,
με ρόδα στο κεφάλι και στα πόδια γιασεμιά —
έτσ’ η επιθυμίες μοιάζουν που επέρασαν
χωρίς να εκπληρωθούν' χωρίς ν’ αξιωθεί καμιά
της ηδονής μια νύχτα, ή ένα πρωί της φεγγερό.
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DESEOS

A cuerpos hermosos de muertos que no envejecieron
y los guardaron, con lágrimas, en un bello mausoleo,
con rosas a la cabeza y a los pies jazmines -
se asemejan los deseos que pasaron
sin cumplirse; sin merecer una
noche de placer, o una mañana luminosa.

Trad. castellana: Miguel Castillo Didier

DESIRAK

Gorputz ederrak bezala zaharkitu ez diren hilenak
eta hertsi dituztenak, malkoez, hilobi jori batetan,
arrosak buruan eta oinetan jazminak-
horrela ematen dute desirek igaro direnak
bete gabe; erdietsi gabe ezta
plazerrezko gan bakar bat ere, edo goiztiri leinurutsu bat.

Trad. vasca: Andonin Eguzkitza – Olga Omatos

DESIGS

Com cossos bells de morts que no han envellit
i els han tancats, amb llágrimes, dins una tomba espléndida,
amh roses per capça i llessamins als peus-
així semblen talment els desigs que han passat
sense que els satisfessin; sense una sola nit
de goig que els fos donada, o un sol matí lluent.

Trad. catalana: Carles Riba
.
DESEOS
Como cuerpos bellos de muertos que nun avieyaron
y trancáronlos, con llágrimas, nun mausoléu espléndidu,
na cabecera roses y xazrnines nos pies-
talmente así semeyen los deseos que pasaron
ensin ser satisfechos; Ensin que consiguieran
nin una nueche sola de placer o un riscar lluminosu.

Trad. Asturiana: Xosé Gago

DESEJOS
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Como corpos belos dos que morrem sem ter envelhecido
- e são guardados, em lágrimas, num mausoléu magnífico,
com rosas na fronte e com jasmins aos pés –
assim os desejos são, desejos que esfriaram
sem serem consumados, sem que um só fruísse
uma noite de prazer, ou uma aurora que a lua inda ilumina.

Trad. portuguesa: Jorge de Sena

Constantino Cavafis / Grecia
Cavafis (Litoral / Ediciones Unesco, 1999)
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20 Μαΐου 2009

ΑΝΔΡΑΣ ΤΟΝ ΑΝΔΡΑ Ν' ΑΓΑΠΑ

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George Platt Lynes (EEUU)

Un cantor muy hermoso se enamoró de un bello joven.
Una excesiva pasión sentía en su lánguido pecho
y con sus labios pálidos cantaba su dolor:
“Me sentaré frente a ti para hablarte, para escucharte,
para ver tus rubios cabellos y tus frescos labios
que tienen el color de la granada y la dulzura del cantuesco”.
Las solteras y las casadas escucharon la canción.
Las hermosas muchachas y las novias gritaron:
“Un hombre arrastra con su canto a amar a un hombre.
Caerán en el olvido las bodas y los noviazgos
y pasaremos la noche sin un marido a nuestro lado.
Las tetas de nuestros pechos no amamantarán a los niños”.
Amaneció un día de fiesta, allá, en las provincias turcas
y los pueblos se congregaron. Acudieron hombres y mujeres.
Acudió también el cantor con su propio laúd
y empezó a entonar su canción solitaria,
mientras le respondía la dulce melodía del laúd.
Las jovenes palidecieron como pálidas flores
y se irritaron enormemente en sus corazones.
Las solteras y las casadas cogieron piedras y quijarros
y golpearon al cantor mientras cantaba.
El dorado laúd dejó en silencio sus acordes.
El cantor, desconocido entre su sangre, yace en el suelo
y ninguna plañidera le entona sus lamentos.
Las enloquecidas muchachas le cortaron la cabeza
y la arrojaron al río junto al laúd.
Pero el río los hizo salir a la playa, entre las olas.
Caminan como compañeros la cabeza y el laúd.
La ola que pasaba iba resonando dulcemente
y el mar la transportó a numerosas islas.
Todo el derredor de las islas escuchaba, por la tarde
y por la noche, escuchaba la melodía sin saber su procedencia.
Los niños pequeños gritaban: “La produce el mar”.
La melodía se detuvo en un punto profundo,
como una estrella que brilla a medianoche en un lugar.
Parecía que se trataba dal canto de mil ruiseñores.
Los expertos marineros acudieron con sus barcas
y cogieron la cabeza. También cogieron el laúd
y enterraron la cabeza y el laúd en una tumba.
Desde aquel tiempo, en las aldeas de las islas,
las jovenes y los muchachos tocan hermosos órganos
y adornan los laúdes con plata y oro.
Las madres dan a luz hijas de dulces voces
que tienen rostros de ángeles y son ángeles del canto.
Sin embargo, en tierra firme, entre las mujeres asesinas,
los hombres cogieron un hierro, lo pusieron al rojo vivo
en el fuego y marcaron las frentes y espaldas de las muchachas
para que no se recocijaran demasiado por el crimen cometido.

Yeoryios Tertsetis (1800-1874) / Grecia
de la Antología de la Poesía Griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días (Ediciones Clásicas, 1997)
Traducción: José A. Moreno Jurado

15 Μαΐου 2009

Ο ΕΡΑΣΤΗΣ ΤΟΥ ΛΟΡΔΟΥ ΒΥΡΩΝΑ

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Missolongi (Grecia), enero de 1824.
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Mi recordada Lily: Cuando empieces a leer sueña a tu amigo en el fin del mundo. Éste es un pueblo pequeño y húmedo, donde la fiebre camina por la calle con harapos de niebla. Está el caserío rodeado completamente de pantanos y cañaverales pútridos y la gente está casi negra por la miseria. No son los griegos de los libros. Pero esos griegos, de los que te he hablado, existen. Ahora duerme Endimión a mi lado, en una yacija de paja. Endimión, el muchacho del que se enamora la inconstante Luna. Lukas es recio y duro, ha matado ya a varios hombres. Es posible que se emborrache a menudo, y es más que probable que haya follado bien a una mujer. ¿A quién si no a ti, que eres sabia, contarle esto? Lukas es alto y moreno, tiene un cuerpo de piel suave, delicadamente fuerte. Los músculos son duros. Sus ojos grandes, negrísimos, adornados con tantas pestañas como siervas hay en un gran harén. Está a punto de cumplir dieciséis años, yo he cumplido ya treinta y seis. Sobre los labios, con la sensualidad del verano, un tierno bozo sombrea el amor. La polla es larga y oscura y ahora le cuelga, descansando, sobre un muslo donde finaliza el tiempo. ¡Es tan hermosamente masculino y joven, tan dulce su voz selvática, que he llorado mirándole muchas veces! Ángel de la Destrucción –imploro- socórreme. Cuando le conocí en Cefalonia con su familia (todos luchadores por la libertad de su patria) no dudé en tenerle conmigo. Sus padres acogieron con sumo inter´s mi gesto. Les prometió –él- que cuidaría de mí. Les di no sé cuántas esterlinas para que pudieran continuar peleando. Los Calandritsianos miran como un honor que el joven Lukas, su hijo menor, trabaje para mí. ¿Me vieron suspirar por la belleza? Pero ¿quién no suspiraría? Su madre ¿no habrá bendecido a Dios mil veces, al mirarlo? Jehová debiera detener el sol para él. Será injusto –más injusto en su caso- que la flor perezca. Lukas, como los griegos, no sintió nunca rubor cuando le indiqué (apenas podemos entendernos) que durmiera conmigo. Dejé que entrara en mí, porque no parecía interesarle otra cosa. Y sentí, junto a él, el coraje de los guerreros. Estoy seguro que los amantes del Batallón tebano hacían lo mismo para luchar con más ardor contra su enemigo.
Pero Lukas no me ama. Y yo quizá le ame más por ello. Es mi amigo, mi copero, mi paje, mi siervo, mi camarada, mi leal, pero no puede amarme. Los hombres follan, parece decir, pero no se aman. Y entonces yo busco el alivio de la desesperación. Sólo a Augusta la he amado así, pero mi hermana me ama también. Me vio escribir have algunas noches un corto poema, y adivinó que era suyo. Me besó en los labios, y salió riéndose. Como un vencedor. Como un atleta. Dice Fletcher que los suliotas comprnden y aprueban. Pero que dicen también y es verdad- que los ingleses están locos: persiguen muchachos en la guerra de Grecia...
La verdad es que no sé qué hago aquí, mi querida (...)

Luis Antonio de Villena: El burdel de Lord Byron (Planeta, 1995)

10 Μαΐου 2009

Η ΠΑΠΙΣΣΑ ΙΩΑΝΝΑ

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Frumencio sacó de la alforja un hábito y pidió a su amiga que se lo pusiera para ser admitida como novicio en el monasterio de Fulda.
Así –añadió, ruborizándose, el jovenzuelo- podemos cohabitar en la misma celda sin problemas, comiendo del mismo plato y mojando el estilo en el mismo tintero. Pero si descubren que eres mujer, los priores te encerrarán con las demás novicias en las dependencias reservadas a mujeres, a donde sólo a ellos les está permitido entrar, y yo moriré de desesperación ante la puerta”.
Juana se negó rotundamente a ponerse ropas de hombre, por considerarlo un acto impío, objetando a los ruegos de su enamorado las palabras de Las Escrituras: “No habrá atuendo de hombre sobre una mujer y el hombre no llevará traje de mujer”. Pero él insistió, y al versículo del Deuteronomio opuso la opinión de Orígenes, según el cual las mujeres serán tranformadas en hombre el día del Juicio. Juana respondió que Orígenes era hereje y además eunuco. El joven, por su parte, le recordó el ejemplo de santa Tecla, hermana del apóstol Pablo, y también a las santas Margarita, Eugenia, Matrona y otras muchas santas que ocultaron bajo hábito masculino su cuerpo ‘blanco como las alas de angel’ y alcanzaron la santidad, a pesar se que cohabitaron con monjes, como los turcos alcanzan el Paraíso viviendo entre mujeres.
La juventud, la belleza y la pasión eran argumentos que hacían irrefutable la elocuencia del joven conquistador, de manera que Juana pisoteando sin más dilación con sus pequeños pies los preceptos de Las Escrituras y su hábito femenino, se vistió el de monje, y se calzó aquellas sandalias que años más tarde daría a besar a los poderosos de la Tierra, arrodillados en torno a su trono.
Cuando hubo concluido la transformación, Frumencio la condujo de nuevo a la orilla del lago para que se viera reflejada en el agua. Jamás cíngulo alguno había ceñido la cintura de más bello monje. El rostro de nuestra heroína resplandecía bajo la capucha, como una perla dentro de su concha. Frumencio no se cansaba de admirar al hermano ‘Juan’. Se arrodilló ante él extasiado y comenzó a labar su hermosura con uno de aquellos místico-anatómicos himnos con los que monjes del medioevo ensalzaban uno por uno los miembros de la Virgen: sus cabellos, sus mejillas, sus pechos, su vientre, sus piernas y sus pies, como los vendedores de caballos las hermosuras de su mercancía.

Emmanuil Roídis: La Papisa Juana. Un estudio sobre la Edad Media (Universidad de Sevilla, 2006)
Traducción: Carmen Vilela Gallego

05 Μαΐου 2009

ΤΟ ΑΝΔΡΙΚΟ ΓΥΜΝΟ ΣΤΟ ΕΡΓΟ ΤΟΥ ΔΟΜΗΝΙΚΟΥ ΘΕΟΤΟΚΟΠΟΥΛΟΥ

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Domenico Theotocopoulos (El Greco)

Resurrección (Madrid) / San Martín y el mendigo (Washington)
Laoconte (Washington)
San Sebastián (Palencia) / San Sebastián (Madrid)
Crucifixión (Madrid) /Trinidad (Madrid) / El Bautismo de Cristo (Madrid)
Martirio de san Mauricio (Madrid)
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Epimeteo

30 Απριλίου 2009

ΑΔΕΛΦΟΠΟΙΗΣΗ. Ο ΓΑΜΟΣ ΤΩΝ ΑΝΔΡΩΝ ΣΤΟ ΒΥΖΑΝΤΙΟ

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El rito de adelphopoiesis de Basilio, el más tarde emperador bizantino
Basilio I el Macedonio (867-886) con Juan, hijo de Danielis,
rica viuda en la ciudad de Patras.
(miniatura que ilustra la cronica del historiador bizantino Juan Skylitzes,
Madrid, Biblioteca Nacional)
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Adelphopoiesis
La adelphopoiesis, fraternitas iurata u ordo ad fratres faciendum es una ceremonia practicada por varias iglesias cristianas durante la Edad Media e inicios de la Época Moderna en Europa para unir a dos personas del mismo sexo (habitualmente hombres). Adelphopoiesis proviene del griego ἀδελφός (adelphos) «hermano» y ποιῶ (poio) «yo hago», literalmente «hacer hermanos».
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El rito de la adelphopoiesis
La primera noticia moderna que se tiene del rito de la adelphopoiesis (en eslavo pobratimstwo) es de 1914, cuando Pável Florenski1 cita los elementos clave de la liturgia del rito:
1. los hermanos, que están colocados en la iglesia delante del atril, en el cual se encuentra la cruz y las escrituras; el mayor de los dos se coloca a la derecha, mientras que el más joven se coloca a la izquierda;
2. se realizan oraciones y letanías que piden que los dos sean unidos en el amor y se les recuerda ejemplos de amistad de la historia de la Iglesia;
3. los dos son atados con un cinturón, sus manos colocadas en los evangelios y una vela ardiendo es entregada a cada uno;
4. los versos de Corintios primera 12:27 a 13:8 (Pablo de Tarso sobre el amor) y Juan 17:18-26 (Jesús de Nazaret sobre la unidad) son leídos;
5. se leen más oraciones y letanías como las indicadas en el punto 2;
6. se lee el Padre nuestro;
7. los futuros hermanos reciben los regalos santificados de una copa común;
8. se les conduce alrededor del atril mientras se dan la mano y se canta el siguiente troparion: «Señor, mira desde el cielo y ve»;
9. intercambian besos; y
10. los presentes cantan: «¡Oh, qué bueno, qué dulce habitar los hermanos todos juntos!» (Salmos 133:1).
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Una de las oraciones, que se recitan durante la ceremonia, es la siguiente (en traducción española):
Dios todopoderoso, que fuiste antes que el tiempo y serás por todos los tiempos, que se rebajó a visitar a los hombres a través del seno de la Madre de Dios y Virgen María, envía a tu santo ángel a estos tus servidores [nombre] y [nombre], que se amen el uno al otro, así como tus santos apóstoles Pedro y Pablo se amaban y Andrés y Jacobo, Juan y Tomás, Jacobo, Felipe, Mateo, Simón, Tadeo, Matías y los santos mártires Sergio y Baco, así como Cosme y Damián, no por amor carnal, sino por la fe y el amor del Espíritu Santo, que todos los días de su vida permanezcan en el amor. Por Jesucristo, nuestro señor. Amén
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El rito del hermanamiento o adelphopoiesis ha ganado en relevancia entre los historiadores que se ocupan de la historia de la homosexualidad en los últimos años, ya que ha modificado la imagen que se tenía de la Edad Media y el inicio de la Edad Moderna. John Boswell tomó la institución como demostración de que el cristianismo no siempre fue homófobo en su libro Same-Sex Unions in Premodern Europe (Uniones homosexuales en la Europa premoderna), también publicada como The marriage of likeness (El matrimonio de semejanza). Boswell da el texto y la traducción de una serie de versiones de esta ceremonia en griego y la traducción para una serie de versiones en eslavónico. (...)
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es.wikipedia.org

25 Απριλίου 2009

ΠΟΛΙΕΥΚΤΟΣ ΚΑΙ ΝΕΑΡΧΟΣ ΜΑΡΤΥΡΕΣ

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SAN POLIEUCTO Y SAN NEARCO, MÁRTIRES
La ciudad de Melitene en Armenia, que era una ciudad militar romana, es ilustre por el gran número de sus mártires. Entre ellos, el mártir de mayor alcurnia fue Polieucto, un oficial romano de padres griegos.
La crónica del martirio de Polieucto data del siglo IV.
Cuenta que él y otro soldado, el cristiano Nearco, eran “hermanos no de nacimiento sino por afecto” (una crónica del s. X recoge la tradición según la cual “cada uno de ellos creía vivir y respirar por entero en el cuerpo del otro”). Ambos eran de origen griego. La historia se desarrolla en Armenia.
Sucedió que Félix, suegro de Polieucto, funcionario romano, promovió una persecución contra los cristianos, hacia quienes éste sentía simpatía. Trató entonces su suegro de apartarlo de ellos mentándole a su esposa e hijos para que por amor a ellos ofreciera un sacrificio a los ídolos, pero Polieucto se negó.
Sabiendo Nearco que de ser descubierto sería decapitado, se entristeció por la posibilidad de no hallar en la otra vida a Polieucto, quién sentenció: “aún cuando la muerte nos separase, nadie sería capaz de disminuir la devoción y el amor que tenemos el uno por el otro.” Y le confesó que también él creía en Cristo, Quien Se le había aparecido en visión.
Así, Polieucto, “unido a Nearco por un amor sin límites”, compareció voluntariamente ante Félix declarando su fe. Ni las suplicas de su mujer Paulina quebrantaron su decisión. “Pero nunca olvidó a Nearco, pues eran una sola alma, una alianza en dos cuerpos”. Sus últimas palabras fueron para Nearco – de quien la crónica no dice si padeció martirio -: “Hermano, recuerda nuestro pacto sagrado”. Al punto, fue decapitado.
Sucedió esto durante la persecución de Decio o Valeriano hacia el 259.

20 Απριλίου 2009

ΝΕΟΣ ΚΑΙ ΠΑΝΕΜΟΡΦΟΣ

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JOVEN Y HERMOSÍSIMO
Aba Jordán nos dijo también que el mencionado aba Nicolás le había contado la siguiente historia:
Sucedió a comienzos del reinado del muy piadoso emperador Mauricio. Naamán, el capitán de los sarracenos, saqueaba este territorio. Yo recorría las proximidades del Arnón y el Edón, cuando, de repente, descubrí a tres sarracenos que se llevaban a un prisionero joven y hermosísimo, de unos veinte años. Cuando me vio, rompió a llorar; pedía que le liberara de ellos.Yo comencé a suplicarles que lo soltaran, pero uno de los tres me dijo en griego:
- No lo soltamos.
- Cogedme a mí y soltadle a él, que no puede más.
- No lo soltamos.
- Y a cambio de una recompensa, ¿lo soltaréis? Entregádmelo, que venga conmigo y yo os traeré lo que queráis.
- No podemos entregártelo, porque le hemos prometido a nuestro sacerdote: “Si encontramos a uno que sea guapo, te lo traeremos para que lo sacrifiques”. Ahora, ¡vete, o hecemos rodar tu cabeza por el suelo!”.
Entonces, me arrodillé ante Dios y le supliqué:
- ¡Señor Dios, Salvador nuestro, salva a tu esclavo! –y en ese mismo momento los tres sarracenos fueron víctimas del demonio: desvainaron sus espadas y se las clavaron el uno al otro.
Yo, por mi parte, llevé al joven a mi cueva y ya no quiso separarse de mí. Renunció al mundo y, al cabo de siete años de vida monástica, descansó en paz. Era natural de Tiro.

Juan Mosco: El prado
en Historias bizantinas de locura y santidad (Siruela, 1999)
traducción: José Simón Palmer

15 Απριλίου 2009

ΘΕΟΔΩΡΟΣ. ΟΙ ΑΝΑΜΝΗΣΕΙΣ ΕΝΟΣ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΟΥ ΒΥΖΑΝΤΙΝΟΥ ΜΟΝΑΧΟΥ

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THEODORE, LAS MEMORIAS HERÉTICAS DE UN SACERDOTE HOMOSEXUAL
de Christopher Harris
Ediciones Jaguar
Nacido en la época en la que el Imperio bizantino se encuentra invadido por los paganos, debilitado por una guerra civil y dividido por los conflictos religiosos, Theodore, un monje bizantino homosexual con tendencias heréticas e inclinación hacia la filosofía platónica, nos relata sus memorias, protagonizadas por la búsqueda incansable del amor en un mundo sumido por el caos y la guerra. Sus continuas tribulaciones sobre su homosexualidad, su fe y la guerra le acabarán llevando a Inglaterra, donde se convertirá en arzobispo de Canterbury con la misión de civilizar a los anglosajones paganos, y donde junto a su amante y compañero Adriano, creará la Iglesia inglesa, en la forma en la que se la conoce en la actualidad.
A través de la intensa vida de este personaje histórico Christopher Harris se acerca a uno de los momentos más oscuros del Imperio Bizantino, que sucumbe bajo los efectos de la guerra civil y las divisiones religiosas. Junto a las novelas Memoirs of a Byzantine Eunuch y False Ambassador, Theodore forma parte de la Trilogía bizantina creada por su autor

10 Απριλίου 2009

Η ΓΥΝΑΙΚΕΙΑ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ

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de Apolodoro, Museo Arqueológico de Tarquinia
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HOMOSEXUALIDAD FEMENINA EN GRECIA Y ROMA
Juan Francisco Martos Montiel - Universidad de Malaga
Comparada con el ingente volumen de publicaciones científicas acumulado en los últimos veinticinco o treinta años sobre el tema general de la mujer y la sexualidad en el mundo antiguo, la bibliografía específica acerca de la homosexualidad femenina en este ámbito de estudios es, sin duda, todavía escasa (...)
Uno de estos modos, probablemente el más extendido, encontraba su fundamento en un pudor hipócrita e intransigente que llevaba simplemente a evitar la cuestión o incluso a tratar de ocultarla omitiendo o tergiversando los textos. Recordemos, por no citar más que un par de ejemplos, la larga serie de enmiendas, conjeturas y otras filigranas filológicas soportadas durante todo el siglo XIX y una buena porción del XX por gran parte de los fragmentos de Safo, y especialmente por su conocida Oda a Afrodita, sobre todo por el participio final (ethéloisa) de su penúltima estrofa, único elemento del poema que explicita el género femenino del destinatario del amor de la poetisa (...)
El otro modo de acercamiento a la cuestión del homoerotismo femenino en la Antigüedad, relacionado en cierta forma con el primero y extrañamente presente aún en algunos estudios recientes, consiste precisamente en no acercarse en absoluto a la cuestión, sino más bien despacharla de un plumazo alegando la pretendida escasez de fuentes antiguas que tratan de la sexualidad femenina en general y de la homosexualidad en particular. Es cierto que, en comparación con la sexualidad (y la homosexualidad) del varón, la de la mujer cuenta con un número mucho menor de testimonios, la mayoría de ellos, además, escritos y concebidos por y para hombres, y a menudo imprecisos y confusos. Pero una serie de trabajos, aparecidos casi todos, como decíamos, en el último cuarto de siglo, han sabido indagar e interpretar con buen juicio las fuentes antiguas, tanto literarias como iconográficas, para demostrar, entre otras cosas, que, por muy parciales y oscuros que sean los testimonios conservados, no son en absoluto desdeñables ni inútiles para el investigador, y también que, pese a todo, no son tan escasos como a menudo se afirma (…)
Hoy sabemos, por ejemplo, o al menos es una opinión mayoritariamente aceptada, que la homosexualidad de Safo se manifiesta con claridad en sus poemas, y que, como demuestran también los partenios de Alcmán y algunas referencias posteriores, debemos encuadrarla en el contexto de antiguas instituciones femeninas (existentes no sólo en Lesbos, también en Esparta y probablemente en otras zonas) en cuyo seno las relaciones homoeróticas tenían un carácter propedéutico y de iniciación, similar en muchos aspectos al que encontramos en la homosexualidad masculina.
Conocemos también mucho mejor la larga tradición que durante toda la antigüedad y todavía bastante después hacía de Safo una hetera homosexual (una tradición que remonta probablemente a la Atenas del siglo V a. C., donde se representaron ya algunas comedias tituladas con su nombre), y sabemos que la mala fama que tuvieron en general las mujeres de Lesbos se basaba al principio en su promiscuidad sexual (...)
Se ha avanzado mucho, asímismo, en el análisis del material mitológico, logrando desterrar la idea, sostenida hasta hace relativamente poco por bastantes estudiosos, de que no existían mitos clásicos que se refirieran a relaciones homosexuales femeninas: la realidad es que noticias como las de Calímaco sobre las relaciones de especial afectuosidad entre Ártemis o Atenea y algunas ninfas de su séquito, o determinadas versiones de los mitos de Zeus y Calisto o de Leucipo y Dafne, en las que el travestismo del personaje masculino es el medio empleado para la seducción del personaje femenino, o episodios como el de las Dionisíacas de Nono de Panópolis, cuando Aura, una de las compañeras de Ártemis, acaricia los pechos de la diosa y alaba su belleza, o como la historia ovidiana de los amores de Ifis y Yante, en la que se describe perfectamente la pasión homosexual que abrasa a una de las protagonistas, apuntan más bien en la dirección contraria. (...)
Y no podemos olvidarnos de las fuentes iconográficas, que cada vez aportan más imágenes interpretadas verosímilmente también como testimonios de la existencia de relaciones homoeróticas entre mujeres en la Antigüedad.(...)
Sin embargo, a pesar de todos esos avances en la investigación que venimos exponiendo, y aunque ya nadie pueda poner en duda o tratar de eludir la existencia de prácticas homosexuales femeninas en la Antigüedad, quedan aún algunos puntos oscuros o no lo suficientemente aclarados: cómo fue real y objetivamente la práctica del lesbianismo, cuáles eran sus motivaciones y sus consecuencias sociales, si hubo relaciones homoeróticas estables entre mujeres, si se puede hablar de matrimonios lésbicos , qué papel desempeñaban las iniciaciones, ritos y celebraciones entre las jóvenes en el desarrollo de lazos homoerótcos duraderos, si estas relaciones se establecían entre mujeres de la misma edad o diferente, del mismo nivel socioeconómico y cultural o diferente, etc.(...)
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(El texto entero se halla en el primer comentario)

05 Απριλίου 2009

Ο ΑΝΔΡΙΚΟΣ ΕΡΩΤΑΣ ΣΕ ΚΕΡΑΜΙΚΑ ΤΟΥ 6ου ΑΙΩΝΑ π.Χ

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Colección de Shelby White y Leon Levy
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Museo de la Universidad de Misisipi
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Museo Languedocien, Montpellier

31 Μαρτίου 2009

ΔΟΥΡΙΣ

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Museo de Louvre, Paris
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Museo Británico, Londres
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Künstnach, Colección Hirschmann
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Museo Metropolitano de Nueva York
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Museo de Bellas Artes, Boston
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Dúrides (griego Δοῦρις, Doũris) era un pintor de vasos de figuras rojas, activo de 500 a 460 a. C.
Empieza su carrera trabajando para los ceramistas Cleofrades y Eufronios, antes de empezar una larga colaboración con Pitón. Firma 39 vasos como pintor, e igualmente uno como alfarero y un vaso únicamente como ceramista. Entre 250 y 300 vasos le son atribuidos. La mayoría de estos vasos son kílix, es decir, copas. Su nombre parece haber sido popular, pues se lo encuentra sobre otros vasos: figura así sobre un vaso llevado por una chica en una copa de Onésimos. En la base de estas firmas, de las inscripciones kalos y de la decoración subsidiaria de los vasos, el historiador del arte John Beazley ha distinguido en su carrera cuatro grandes fases:
Fase I
Está caracterizada por una decoración recargada y por la diversidad de motivos de orladura. Los temas preferidos son los banquetes, los komoi (cortejos deèges de gente borracha) o los guerreros. El nombre de kalos favorito es Queréstrato. Beazley sugiere que en esta época, Dúrides pudo trabajar junto con Onésimos, otro gran pintor de copas del período. Respecto a este último, en Dúrides privma la gracia de sus personajes.
Fase II
La colaboración con Eufronios se acaba; Dúrides trabaja en adelante con Pitón. Khærestratos queda como nombre del kalos preferido, paralelamente con Panaitios, que se encuentra igualmente sobre las obras de Onésimos. La decoración subsidiaria es menos importante; la mayoría de los medallones no tienen borde. Los temas preferidos son las escenas de jóvnes y de atletas. El trazo de Dúrides se singulariza en adelante por el uso de una clase de garabato para figurar la extremidad interna de la clavícula. La obra maestra de este periodo es un psykter (vase para enfriar) adornado con sátiros borrachos.
Fase III
Es la fase más característica de Dúrides, y su apogeo. Las orladuras de los medallonesn se caracterizan por la alteernancia de un elemento de meandro y de cuadrados; las asas de la copa están decoradas con palmetas. El nombre de kalos preferido es en adelante Hipodamas; las firmas se hacen raras. Dúrides vuelve a las escenas de banquete, y se interesa por los estudios de guerreros y por escenas escolares. La obra maestra del periodo es la copa llamada la «pietá de Memnon»: Eos lleva el cuerpo de su hijos Memnón, muerto por Aquiles durante la guerra de Troya.
Fase IV
Dúrides vuelve a una ornamentación recargada. Las orladuras comprenden en adelante dos elementos de meandro por cada cuadrado; las palmetas en las asas se complican y motivos de loto aparecen en paralelo. Las firmas desaparecen y los nombres de kalos se hacen más raros. El dibujo pierde gracia y vigor.
(es.wikipedia.org)
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26 Μαρτίου 2009

ΜΕΤΑΦΡΑΖΟΝΤΑΣ ΕΝΑ ΠΟΙΗΜΑ ΤΗΣ ΣΑΠΦΩΣ


Un poema de Safo
Por Gabriel Said
letraslibres.com, Marzo de 2008

Hay unos versos de Safo que (afortunadamente) se conservan por un manual de métrica que los puso como ejemplo, ocho siglos después de que fueron escritos. Pueden leerse como un poema completo, si es que no lo eran. En México, han sido traducidos al menos cuatro veces. Rafael Ramírez Torres (Bucólicos y líricos griegos, Jus, 1970) los tradujo en prosa:

Se ha ocultado la luna. También las Pléyadas. Es la media noche y las horas se van deslizando y yo duermo solitaria.

José Emilio Pacheco (Tarde o temprano, Fondo de Cultura Económica, 1980) publicó una versión escueta y eficaz, donde cada verso va añadiendo una circunstancia, hasta desembocar en el yo:
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Se fue la Luna.
Se pusieron las Pléyades.
Es medianoche.
Pasa el tiempo.
Estoy sola.
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Carlos Montemayor (Safo. Poemas, Trillas, 1986) los transcribe en griego y los traduce así:
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Se han puesto la luna y las Pléyades; ya es media
noche; las horas avanzan, pero yo duermo sola.
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Rubén Bonifaz Nuño (Antología de la lírica griega, UNAM, Nuestros Clásicos, 1988) también presenta el original griego y la traducción en dos versos:
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Se pusieron, pues, la luna y las Pléyades. Y medias
noches. Y resbala tiempo. Y yo estoy sola acostada.
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La versión rimada que aparece en Píndaro y otros líricos griegos (Porrúa, Sepan Cuantos) es de Joseph y Bernabé Canga-Argüelles (Obras de Sapho..., 1797):
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La luna luminosa
huyó con las Pleyadas;
la noche silenciosa
ya llega a la mitad.
La hora pasó, y, en vela,
sola en mi lecho, en tanto,
suelto la rienda al llanto
sin esperar piedad.
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(continúa en los comentarios 1 y 2)

21 Μαρτίου 2009

ΤΟ ΤΕΛΕΥΤΑΙΟ ΠΟΙΗΜΑ ΤΗΣ ΣΑΠΦΩΣ

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Resignación
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Vosotras cuidad, hijas, de los dones hermosos de las Musas
de fragante regazo, y de la vibrante lira compañera del canto.
Pero mi piel que antes fue tan suave la sometió ya la vejez
y blancos se han vuelto mis negros cabellos de antaño.
Pesado se ha hecho mi ánimo, y no me sostienen las rodillas
que otro tiempo fueron tan ágiles como corzas en la danza.
De eso me lamento día tras día. ¿Pero qué puedo hacer?
Cuando se es humano, no es posible dejar de envejecer.
De Titono, en efecto, contaban que la Aurora de brazos de rosa,
inflamada de amor, lo raptó para llevarlo al confín de la tierra
porque era bello y joven. Mas de igual modo a él con el tiempo
lo atrapó la grisácea vejez, aun teniendo una esposa divina.
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Traducción: Carlos García Gual

16 Μαρτίου 2009

ΑΥΤΗΝ ΠΟΥ ΑΓΑΠΑΣ

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Johann Heinrich Dannecker (Alemania)
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Dicen unos que una tropa de jinetes, otros de infantería
y otros que una escuadra de navíos, sobre la tierra
oscura es lo más bello: mas yo digo
que es lo que una ama.

Y es muy fácil hacerlo comprensible
a todos: pues aquella que tanto destacaba
en belleza entre todos los humanos, Helena,
a su muy noble esposo

dejándolo tras sí marchó a Troya embarcada
y en nada de su hija o de sus padres
amados se acordó, sino que la sedujo
Cipris.

......
......
Porque ahora me has hecho recordar a Anactoria
que no está junto a mí
y de ella quisiera contemplar
su andar que inspira amor y el centelleo radiante de su rostro
antes que los carruajes de los lidios y antes que los soldados
en pie de guerra.

Safo
Los dados de Eros. Antología de poesía erótica griega
(Hiperión, 2000)
Traducción : Aurora Luque

11 Μαρτίου 2009

ΚΑΛΥΤΕΡΑ ΝΑ ΠΕΘΑΝΩ ΠΑΡΑ ΝΑ ΜΗΝ ΜΠΟΡΩ...

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Mejor morir que no poder..., de Estratón

Ayer, aunque tuve a mi disposición a Filóstrato toda la noche,
no pude, por más que él -¿cómo decirlo?- estaba dispuesto a todo.
¡Ea! No me tengáis más, amigos, por amigo: arrojadme
de lo alto de una torre, dado que me he convertido por completo en un Astianacte.

Te castigaré por tu impotencia, de Escitino

Derecha te alzas ahora, desconocida, y no te marchitas,
como si no fueras jamás a dejar de estar tiesa.
En cambio, cuando Nemeseno se acostó todo él junto a mí
ofreciéndome cuanto deseara, pendías como un muerto.
Estírate, hínchate y llora. Todo en vano:
no obtendrás compasión alguna de mi mano

Ya no puedo, de Estratón

Ya tengo la cabellera cana sobre mis sienes
y mi pene cuelga inactivo entre mis muslos.
Mis testículos me son inútiles y la cruel vejez me alcanza.
¡Ay de mí! Sé dar por el culo y no puedo.

Epigramas Eróticos Griegos. Antología Palatina (Libros V y XII) [Alianza Editoral, 2001]
Traducción: Guillermo Galán Vioque, Miguel Á. Márquez Guerrero

06 Μαρτίου 2009

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΠΟΡΝΕΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 1

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La prostitución masculina en la Antigua Grecia
Había también en Grecia πόρνοι (pórnoi, 'prostitutos'). Una parte de ellos se dirigía a una clientela femenina: la existencia de gigolós está atestiguada desde la época clásica. Así, en el Pluto (versos 960-1095), Aristófanes pone en escena a una vieja y a su joven doncel, obligado por la pobreza a mimarla a cambio de dinero contante y sonante, medidas de trigo o vestidos. Sin embargo, la gran mayoría de los prostitutos son para la clientela de hombres adultos.
Contrariamente a la prostitución femenina, que moviliza a mujeres de todas las edades, la prostitución masculina está básicamente reservada a los adolescentes.
El periodo durante el cual los adolescentes son juzgados deseables se extiende, aproximadamente, desde la pubertad hasta la llegada de la barba, pues la vellosidad de los chicos era objeto de pronunciado asco para los griegos (en este sentido, la depilación constituía una necesidad para los jóvenes adultos que quisiesen practicarla).
Igual que su equivalente femenino, la prostitución masculina no es para los griegos un objeto de escándalo. Las casas de citas de chicos esclavos existían no sólo en los «barrios calientes» del Pireo, del Cerámico o del Licabeto, sino por todas partes de la ciudad.
Uno de los más célebres de estos jóvenes prostitutos es, sin duda, Fedón de Elis: reducido a la esclavitud al ser conquistada su ciudad, debe trabajar en una casa de citas hasta el momento en que es rescatado por Sócrates, quien le hará destacar entre sus discípulos. El joven se convierte enseguida en discípulo del filósofo y da su nombre al Fedón de Platón, narrando la muerte de éste.
Las ciudades instauran también un impuesto sobre los prostitutos. En uno de sus discursos, el Contra Timarco (I, 74), el orador Esquines puede permitirse describir en el tribunal un burdel masculino; sus clientes no eran ni reprobados por la ley, ni por la opinión pública.
Prostitución masculina y ciudadanía
La existencia de una prostitución masculina a gran escala muestra que los gustos pederásticos no están relegados a una clase social favorecida. Si los ciudadanos menos acomodados no tienen el tiempo ni los medios de practicar los rituales aristocráticos (en el gimnasio, corte amorosa, regalos), cada uno tiene la posibilidad de saciar sus inclinaciones recurriendo a la prostitución.
Como las mujeres, los chicos son protegidos por la ley contra todo ataque físico, y no se conocen ejemplos de relación sexual entre un dueño y su esclavo antes de que lo mencionara Jenofonte. Otro motivo del recurso a la prostitución es la existencia de tabúes sexuales: así, el hecho de practicar una felación es para los griegos un acto degradante. Por consiguiente, en una relación pederástica, el erastés (amante) no considera pedir este favor a su erómeno (amante), futuro ciudadano: debe dirigirse a un prostituto.
Por consiguiente, aunque es legal, el ejercicio de la prostitución es socialmente vergonzoso. Es, normalmente, el recurso de los esclavos o, de manera general, de los no-ciudadanos.
En Atenas, para un ciudadano, entraña consecuencias políticas importantes, como la atimía (en griego ἀτιμία), la pérdida de los derechos cívicos públicos. Así se explica en Contra Timarco: Esquines es atacado por Timarco; para defenderse, Esquines acusa a su acusador de haberse prostituido en su juventud. Por consiguiente, Timarco debería ser privado de sus derechos políticos entre los cuales está el derecho de denunciar a alguien. Consecuentemente, prostituir a un adolescente u ofrecer a un adolescente dinero a cambio de favores sexuales está prohibido severamente, pues eso llega a privar al joven de sus futuros derechos cívicos.
El razonamiento griego es explicitado por Esquines (§ 29), que cita la ley en el artículo δοκιμασία: el ciudadano que se ha prostituido (en griego, πεπορνευμένος, peporneuménos) o se hace entretener (en griego, ἡταιρηκώς, hêtairêkốs) es privado de la palabra pública porque «ha vendido su propio cuerpo para que los otros se sirvan de él según su capricho» (en griego, ἐφ’ ὕϐρει, eph’ hybris) no vacilando en vender los intereses de la comunidad en su conjunto». Las acusaciones de Timeo de Tauromenio (según Polibio, XII, 15, 1) en contra de Agatocles de Siracusa retoman exactamente la misma temática: un prostituto es, por definición, alguien que abdica de su propia dignidad para satisfacer los deseos del prójimo: un «vulgar prostituto (en griego, κοινὸν πόρνον, koinòn pórnon) a disposición de varios disolutos, un cernícalo, que presenta su trasero a quien quiera».
Tarifas
Como en el caso de las mujeres, las tarifas de los prostitutos eran muy variables. Ateneo menciona a un chico ofreciendo sus favores por un óbolo; suma tan ínfima inclina a la duda. Estratón de Sardes, un autor de epigramas del siglo II, evoca una transacción de cinco dracmas (Antología Palatina, XII, 239). Una carta del pseudo-Esquines (VII, 3) estima en 3.000 dracmas el montante ganado por un tal Melanopos, probablemente a lo largo de toda su carrera.Esquines en Contra Timarco (§ 29, cf. supra) distingue así entre el prostituto y el chico mantenido. Añade en (§ 51-52) que si Timarco se hubiera contentado con ser su primer protector, su conducta habría sido menos reprensible. Ahora bien, no sólo Timarco ha abandonado a este hombre — que no tenía más medios para mantenerle — por otro, sino que ha coleccionado protectores, probando así, según Esquines, que no es un chico mantenido (hêtairêkôs) sino un vulgar prostituto (peporneumenos).
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en.wikipedia.org

01 Μαρτίου 2009

ΟΜΟΡΦΟΣ ΚΙ ΕΡΩΤΕΥΜΕΝΟΣ ΜΕ ΤΟΝ ΚΛΕΙΝΙΑ

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Ajileas Drugas (Grecia)
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Critóbulo dijo en ese momento: “Debo decir entonces por mi parte las razones por las que me siento orgulloso de mi belleza”. “Dilas”, le contestaron. “Pues bien, si no soy hermoso como lo creo, vosotros en justicia deberíais ser castigados por engaño, pues sin que nadie os obligue a ello, continiamente estáis afirmando bajo juramento que soy hermoso. Yo os creo, porque os considero hombres de bien. Pero si realmente soy hermoso y os pasa a vosotros conmigo lo que mismo que me ocurre a mí con el que me parece que es hermoso, juro por todos los dioses que no cambiaría el hecho de ser hermoso por el imperio del Gran Rey. Porque yo ahora disfruto más contemplando a Clinias que a todas las demás bellezas del mundo. Antes preferiría quedarme ciego para todo lo demás que para Clinias aun siendo uno solo. Estoy incluso molesto con la noche y con el sueño porque no le veo a él, pero me siento muy agradecido con el día y con el sol porque me permiten ver a Clinias. También hay otra cosa por la que debemos enorgullecernos nosotros por ser hermosos, y es que si el hombre fuerte tiene que conseguir sus bienes con su esfuerzo, y el valiente afrontando el peligro, o el sabio al menos hablando, el hermoso, en cambio, incluso sin hacer nada podría conseguirlo todo. Por ejemplo yo, aun sabiendo que las riquezas son una dulce posesión, sentiría más placer dando a Clinias lo que tengo que recibiendo otro tanto de otra persona, y más a gusto sería esclavo que libre si Clinias estuviera a ser mi amo. Porque más facil me resultaría trabajar con él que estar en reposo, y preferiría arriesgarme por él antes que vivir sin peligros (...)”
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Jenofonte: Banquete (Gredos, 1993)
Traducción: Juan Zaragoza

24 Φεβρουαρίου 2009

ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΗΝΙΚΗ ΓΛΥΠΤΙΚΗ 1

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De la exposición “Praxíteles
en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas (2007)

19 Φεβρουαρίου 2009

ΕΡΩΤΕΣ 5. Ο ΕΡΩΤΟΧΤΥΠΗΜΕΝΟΣ ΙΠΠΟΘΑΛΗΣ

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Paul Freeman (Australia)
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- ¿Quieres, pues, seguirnos (al gimnasio) –dijo- y ver así a los que están dentro?
- Primero me gustaría oír para qué es para lo que entro y quién es vuestro favorito.
- A unos les parece uno –dijo- y a otros otro, Sóctrates.
- Pero a ti, Hipotales, ¿quién? Dímelo.
Al ser preguntado así, se ruborizó y yo le dije:
- Oh Hipotales, hijo de Jerónimo, no tienes por qué decirme si estás o no enamorado de alguno. Porque bien sabes que no es que hayas empezado ahora a amar, y torpe como soy para la mayoría de las cosas, se me ha dado, supongo, por el dios, una cierta facilidad de conocer al que ama y al que es amado.
Oyendo todo esto, se ruborizó más aún.
Y Ctésipo añadió:
- No dejan de tener encanto el que te sonrojes, Hipotales, y ese recato en decirle a Sócrates el nombre. Pero, como se quede, aunque sea poco rato, contigo, te agotarás, Sócrates, al tener que oír continuamente el nombre en cuestión. A nosotros, al menos, nos ha dejado los oídos sordos y llenos de Lisis. Y si ocurre que ha bebido un poco, es fácil que cuando despertemos del sueño nos parezca oír todavía el dichoso nombre de Lisis. Y todo esto, cuando nos lo cuenta, aunque es terrible, no lo es demasiado, lo malo es cuando nos inunda con poemas y toda clase de escritos; y lo que ya es el colmo es cuando canta su amor con voz extraña, que a nosostros nos toca aguantar. ¡Y ahora, al ser preguntado por ti, se ruboriza!

Platón: Lisis en Diálogos I (Gredos, 1981)
Traducción: J. Calonge Ruiz, E. Lledó Íñigo, C. García Gual