12 Σεπτεμβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 1β

Amante y amado besándose
Tondo en un kílix ático, del s. 5 a.C. Museo del Louvre.

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HOMOSEXUALIDAD GRIEGA (b)

Por supuesto que debió existir y ser tolerada (si no incurría en excesos) la relación entre varones adultos, pero ese amor carecía de valor institucional como referente o ya en épocas posteriores de valor estético, puesto que el principal canon de belleza, y por tanto de deseo, se hallaba en el muchacho. La belleza de «Hercules Farnesio» (por ejemplo) es más militar o femenina –destinada a las mujeres- o un ideal de gladiadores, pero carece del prestigio de la efebía, que condenado por emperadores cristianos (Teodosio y Justiniano en Bizancio, especialmente) retornará con el Renacimiento como canon estético y apetito de una moral nueva. Naturalmente hablo en términos muy generales y sin entrar en particularidades que habría que tener en cuenta. Los nombres para «amor» y «deseo» en griego clásico son varios y explican matices necesarios en los que ahora no puedo detenerme: Eros, ágape, pothos, himeros, filía, epithumia, charis (más que «gracia») son términos que en la Grecia antigua tienen mucho que ver con los amores homoeróticos… Más fácil, sin embargo, será aclarar las edades a las que aluden los nombres más sabidos: Hasta los dieciocho años hablamos de muchachos («paides»). Para niño se utiliza el diminutivo de «país», «paidíon».
Con dieciocho, diecinueve o veinte años son mozos («meirakia» o «neaniskoi»), pero entre veinte y veintinueve son «hombres jóvenes”»(«neoi»), en tanto que a partir de treinta son ya adultos, mayores («presbutai»). Muy probablemente a partir de los cuarenta se entraba en diferentes modos de senectud… En cualquier caso la edad de la nubilidad –la efebía-, el momento en que podían comenzar las relaciones sexuales, empezaba entre los doce y los catorce años, como para la Iglesia antigua la autorización del matrimonio. El epigrama de Estratón de Sardes, que doy en mi propia versión, aunque ahora políticamente incorrecto, aclara bien ese período inicial:

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Un muchacho de doce años, mucho me encanta:
aunque mucho más deseable es el que tiene trece.
El que tiene dos veces siete es la más dulce flor de los Amores;
pero el que acaba de cumplir tres veces cinco es mejor todavía.
Los dieciséis es la edad de los dioses. Los diecisiete,
tocarlos no me corresponde a mí, sino a Zeus.
Pero si a alguno le gustan de más edad, sale del juego;
está pidiendo ya el “y respondió volviéndose”.

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La fórmula homérica del final indica que ese otro muchacho tomará otro rol sexual. Estratón escribe en el siglo II de nuestra era. Probablemente exageraba, dentro de una antigua tradición que empezó en un mundo diferente…

Hay muchos libros y artículos sobre el tema, algunos traducidos al español. Recomiendo el último que conozco, de donde he tomado la precisión sobre las edades muchachiles: The greeks and the greek love, de James Davidson, Weidnfeld & Nicolson, Londres, 2007.

Luis Antonio de Villena: Biblioteca de clásicos para uso de modernos. Diccionario personal sobre Griegos y Latinos (Gredos, 2008)


Amantes adultos,
c. 530 a.C.
, Museo Británico

1 σχόλιο:

enbuscadeeros είπε...

No sé, la verdad es que cuanto más leo, menos evidente me va pareciendo la supuesta naturalidad con que los griegos veían la homosexualidad y la pederastia. Hoy, por ejemplo, me ha ocurrido con este epigrama de Calímaco (Anth. Pal. 12.150):

"Cicatrizan las Musas, Filipo, la llaga amorosa; la poesía es droga que todo lo cura. Esta ventaja también, creo yo, tiene el hambre,
que erradica el mal de la pederastia."

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