30 Οκτωβρίου 2010

ΙΠΠΟΘΑΛΗΣ - ΛΥΣΙΣ. Ο ΕΥΓΕΝΗΣ ΕΡΩΣ

450 a.C., Staatliche Antikensammlung, Múnich
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Iba de la Academia al Liceo por el camino de las afueras a lo largo de las murallas, cuando al llegar cerca de la puerta pequeña que se encuentra en el origen del Panopo, encontré a Hipotales, hijo de Hierónimo, y a Ctesipo del pueblo de Peanea, en medio de un grupo numeroso de jóvenes.
[...]
—Hipotales, hijo de Hierónimo, le dije, no tengo necesidad de que me digas, si amas o no amas; me consta, no sólo que tú amas, sino también que has llevado muy adelante tus amores. Es cierto que en todas las demás cosas soy un hombre inútil y nulo, pero Dios me ha hecho gracia de un don particular que es el de conocer a primer golpe de vista el que ama y el que es amado.
Al oír estas palabras, se ruborizó mucho más.
—¡Vaya una cosa singular! Hipotales, dijo Ctesipo. Te ruborizas delante de Sócrates y tienes reparo en descubrir el nombre que quiere saber, cuando por poco tiempo que permanezca cerca de tí, se fastidiará hasta la saciedad de oírtelo repetir. Sí, Sócrates, nos tiene llenos y hasta ensordecidos con el nombre de Lisis; y sobre todo, cuando se excede algo en la bebida, se nos figura, al despertar al día siguiente, estar oyendo el nombre de Lisis. Y todavía es disimulable, cuando sólo lo hace en prosa en la conversación, pero no se limita a esto, sino que nos inunda con sus piezas en verso. Y lo intolerable es el oírle cantar en loor de su querido con una voz admirable; sin embargo, nos precisa a escucharle. Y ahora viene ruborizándose al oír tus preguntas.
—Ese Lisis, le dije, es muy joven a mi entender. Supongo esto, porque al nombrarle tú, no he podido recordarle.
—En efecto, sólo se le conoce con el nombre de su padre, que todos saben quién es. Pero debes conocerle de vista, porque para esto basta haberle visto una vez.
—Dime, ¿de quién es hijo?
—Es el hijo mayor de Demócrates, del pueblo de Exonea.
—Tus amores, Hipotales, son nobles, y te honran en todos conceptos

Platón: Lisis

(todo el texto aquí)

24 Οκτωβρίου 2010

ΑΡΜΟΔΙΟΣ ΚΑΙ ΑΡΙΣΤΟΓΕΙΤΩΝ. ΟΙ ΕΡΩΤΕΥΜΕΝΟΙ ΤΥΡΑΝΝΟΚΤΟΝΟΙ 2

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A la muerte de Pisístrato retuvieron el poder sus hijos, y llevaban adelante los asuntos públicos de la misma manera. Eran de su esposa legítima dos, Hipias e Hiparco, y dos de la argiva, Iofón y Hegesñistrato, cuyo sobrenombre esra Tésalo. (…) Eran soberanos en los asuntos públicos, por su dignidad y por su edad, Hiparco e Hipias; siendo el mayor Hipias y de natural político y prudente, estaba al frente del poder. Hiparco eran amigo de diversiones, enamoradizo y amante de la musas (éste fue el que invitó a Anacreonte, a Simónides y a los demás poetas). Tésalo era mucho más joven, y en sus maneras atrevido e insolente, de lo cual les sobrevino el comienzo de todos los males. Pues se enamoró de Harmodio, y fracasando en su amor, no contuvo la ira, sino que la manifestó amargamente en todo; y, por fin, cuando la hermana de aquél iba a llevar la canastilla en las Panateneas, se lo impidió tildando a Harmodio y que con Aristogitón llevasen a cabo la hazaña con la participación de muchos: en las Panateneas, vigilaban a Hipias en la Acrópolis (pues era éste casualmente el que recibía la procesión, e Hiparco era el que la conducía), y al ver a uno de los cómplices en la traición que se comunicaba con Hipias afablemente, y pensando que los estaba denunciando, quisieron hacer algo antes de ser apresados, bajaron y se dieron muerte a Hiparco que ordenaba la procesión junto al Leocoreo, pero estropearon todo lo tramado. De ellos, Harmodio murió inmediatamente a manos de los de la Guardia, y Aristogitón fue apresado más tarde y durante mucho tiempo maltratado. Acusó en las torturas a muchos que eran por nacimiento distinguidos y amigos de los tiranos. Así no pudieron de momento encontrar ninguna huella de la conspiración; pero la historia que se cuente de que Hipias despojando de las armas a los de la procesión decubrió los que tenían puñales, no es verdadera, pues no iban entonces en la procesión con armas, sino que esto lo dispuso el pueblo más tarde. Acusó a los amigos del tirano, según dicen los de las clases populares, deliberadamente, para que incurrieran en impiedad y, al mismo tiempo, se debilitaran, dando muerte a inocentes y a sus propios amigos; pero según algunos dicen, no inventó, sino que denunció a los cómplices. Finalmente, viendo que no podía morir por mucho que hiciera, prometió que iba a denunciar a otros muchos y persuadió a Hipias de que, en prueba de confianza, le diera la mano. Una vez que la cogió, le reprochó el haber dado el haber dado la mano al asesino de su hermano, y exasperó tanto a Hipias, que no se contuvo y sacando la espada lo mató.
Después de esto, sucedió que la tiranía se hizo mucho más dura, pues por vengar a su hermano y por haber matado y desterrado a muchos, se hizo para todos no digno de fiar y cruel.

Aristóteles: Constitución de los Atenienses (Gredos, 1984)
Trad.: Manuela García Valdés

Cabeza de Harmodio (copia romana), Museo Metropolitano, Nueva York
Cabeza de Aristogitón (copia romana), Museo Archeologico de Campi Flegrei
Tiranicidas (ca. 400 a.C), Museo de Bellas Artes, Boston

18 Οκτωβρίου 2010

ΑΡΜΟΔΙΟΣ ΚΑΙ ΑΡΙΣΤΟΓΕΙΤΩΝ. ΟΙ ΕΡΩΤΕΥΜΕΝΟΙ ΤΥΡΑΝΝΟΚΤΟΝΟΙ 1

54. La proeza de Aristogitón y Harmodio tuvo su origen en un caso de amor, caso con el que, extendiéndome algo más, demostraré que ni los propios atenienses ni los demás hablan con exactitud ni de sus tiranos ni de lo sucedido. Cuando murió Pisístrato, ya anciano, detentando la tiranía, obtuvo el poder no Hiparco, como muchos creen, sino Hipias, que era el mayor. Como Harmodio estaba en la flor de la edad, Aristogitón, un ciudadano de clase media, se enamoró y estuvo ligado a él. Objeto Harmodio de los tanteos amorosos de Hiparco, no se deja persuadir y se lo revela a Aristogitón. Éste, muy dolido por su amor y lleno de temor ante el poder de Hiparco, por si intenta atraérselo por la fuerza, empieza a tramar el derrocamiento de la tiranía recurriendo al prestigio de que goza.
Entre tanto, Hiparco, como tras nuevos intentos no consiguió por ello persuadir más a Harmodio sin recurrir a acciones violentas, buscaba un modo encubierto de vilipendiarle y que no diese a entender que era por eso.
Ni siquiera resultaba molesto para la mayoría en las otras facetas del ejercicio de su poder, sino que su actitud no provocaba antipatías. Esos tiranos actuaron en la inmensa mayoría de los casos con generosidad e inteligencia, y, exigiendo a los atenienses tan sólo la vigésima parte de sus productos, embellecieron su ciudad, sostuvieron las guerras y continuaron con los sacrificios. Por lo demás la ciudad seguía gobernándose por las leyes vigentes antaño, con la única excepción de que procuraban ejercer siempre algún caso. (…)
55. (…) Fue Hiparco, debido al renombre que alcanzó por su desgracia sentimental, quien en tiempos posteriores fue considerado tirano.
56. el caso es que Hiparco, tal como había planeado, humilló a Harmodio por haber rechazado sus intentos. Efectivamente, después de haber invitado como canéfora de una procesión a una hermana suya que estaba soltera, la despidió diciendo que para empezar ni siquiera se la había invitado por no creerla digna de ello. Aunque Harmodio lo tomó a mal, mucho más se enojó Aristogitón por su causa. Habían llevado a cabo todos los preparativos junto con los que colaboraban en la empresa, pero aguardaban a las Grandes Panateneas, único día en el que no resultaba sospechoso que formaran grupos armados los ciudadanos que participaban en la procesión. Ellos deberían empezar y enseguida les apoyarían en su lucha contra su escolta. Por rezones de seguridad no eran muchos los conjurados, pues esperaban que incluso quienes no lo supiesen de antemano, mientras tuvieran armas, querrían al instante colaborar con ellos a la propia liberación en cualquier golpe de audacia que intentasen.
57. el día de la fiesta, Mientras Hipias estaba en las afueras, en el llamado Cerámico, acompañado de su escolta, Harmodio y Aristogitón armados de puñales se aprestaban a la acción. Pero cuando vieron que uno de los conjurados hablaba familiarmente con Hipias, pues era fácil abordarle, se llenaron de temor pensando que habían sido delatados y prácticamente estaban presos. Entonces, antes de que fueran apresados, quisieron tomar venganza, si podían, del que había causado su aflicción y por cuya culpa corrían peligro. Sin más, se lanzaron puertas adentro y encontraron a Hiparco junto al denominado Leocorio; atacándole de inmediato de manera irreflexiva y airada, el uno por amor, el otro por el ultraje, le hirieron repetidamente hasta matarle. De momento, Aristogitón logró escabullirse de la escolta, al arremolinarse la muchedumbre, pero apresado después, no fue tratado de modo agradable. Harmodio pereció allí mismo al instante.
58. Cuando se informó a Hipias en el Cerámico. Este no fue enseguida al lugar del suceso, sino a donde estaban los hoplitas de la procesión, antes de que se enterasen, ya que se encontraban lejos. Fingiendo de modo que no se revelasen en su rostro la desgracia, les indicó un lugar y les dio orden de que acudiesen allí sin las armas.
Ellos fueron por creer que les iba a decir algo importante; pero Hipias, después de ordenar a su escolta que recogiese las armas, empezó a sacar a quienes creía culpable así como a todos el que se encontró con un puñal, ya que era costumbre participar en la procesión armado de lanza y escudo.
59. De este modo, por una pena de amor, se inició la conspiración y se dio en Harmodio y Aristogitón un atrevimiento irreflexivo motivado por el pánico del momento.
Después de esos hechos la tiranía se hizo más dura para los atenienses, y Hipias, con más recelos que antes, llevaba a la muerte a muchos ciudadanos mientras empezaba a dirigir su atención al exterior, por si encontraba en alguna parte seguridad para sí en caso de cambio político.

Tucídides: Historia de la Guerra del Peloponeso (Cátedra, 1988)
Traducción: Francisco Romero Cruz
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Harmodio y Aristogitón, copia romana de la estatua Ateniense de Kritios y Nesiotes

12 Οκτωβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 4


Homofíla y actividades gímnicas.
Las relaciones entre las actividades del gimnasio y el amor por los jóvenes están confirmadas incluso por una ley de Solón, que nos remonta a comienzos del siglo VI. Citada por Esqines en el s. IV esta disposición prohibía a los esclavos practicar los ejercicios del gimnasio y establecer allí relaciones amorosas (paiderastein ou eran) con los adolescentes de condición libre. La anécdota cuenta que el tirano Polícrates de Samos habría hecho destruir las palestras para poner fin a las relaciones eróticas, y en consecuencia, a las philíai que allí se entablaban. Paradójico para quien haya leído a Íbico, este relato anecdótico va en el mismo sentido. En cuanto a los metecos, hombres libres privados de la ciudadanía, acabamos de ver que el culto les reservaba un Eros rival.
Es evidentemente desde la perspectiva de esta referencia institucional como hay que leer las numerosas desapariciones prematuras de adolescentes, eromenoi murtos accidentalmente, o raptados por un erastés en el curso de un ejercicio de gimnasio. Ya se trate del tierno Jacinto alcanzado por el disco que lanzó la mano de su erastés Apolo, o de Crisipo, el hijo de Pélope raptado por Layo, que se prendó del joven cuando le ensañaba el arte de conducir carros, o, mucho más tarde, del joven troyano Anteo, amado de Paris y muerto a manos de su amante durante unos juegos gímnicos, esas muertes o raptos, menos iniciáticos y narrativos, fijan la atención del oyente sobre la combinación de la relación de homofilia con la educación recibida por medio de las actividades del gimnasio. Es también éste el momento de recordar la figura de Yolao, el joven tebano amado y ayudante de Heracles. Venerado especialmente en Tebas durante una fiesta atlética que llevaba su nombre, tenía allí su sepulcro; situado en el exterior de la puerta Prétide, este mnema estaba cercano al estadio y a un gimnasio bautizado también con el nombre de Yolao. Era allí, donde, según nos dice Aristóteles, los erastaí y los erómenoi prestaban juramento de fidelidad (písteis).
Por otra parte, la iconografía de fines de la época arcaica y de los comienzos de la época clásica dibuja mediante los signos distintivos el segundo espacio, junto al banquete, que sirve de decoración a las escenas de cortejo y del amor homófilo. Escenas en general marcadas por la presencia de un animal, de corral o salvaje, pero domesticado. Este animal, regalo del adulto al erómenos, parece de materializar el contrato de philía propuesto al joven, él también domesticado desde ese momento. Se encontrará así en el regalo del animal la correspondencia icónica de la metáfora textual del erastés sometiendo al yugo y domesticando al erómenos. Sin duda, al hacernos asistir con preferencia a la caza de esos animales domesticados en las escenas de cortejo, los ilustradores del período arcaico parecen haber sido sensibles a una fase anterior al contrato erótico entre adulto y adolescente; el hecho mismo de que esas panteras o esas liebres sean cazadas y después domadas no por los adolescentes, sino por los adultos, impide darles a estas imágenes la interpretación iniciática que sugieren. ¡Si hay iniciación, tiene lugar no en la caza, sino en el gimnasio o en sus cercanías!
Más allá de la distancia satírica que adoptan respecto a las prácticas homoeróticas, sobre la que volveremos a tratar, los textos de Aristófanes contienen testimonios de la influencia de las actividades del gimnasio en el desarrollo de las relaciones homófilas. (…) Al indagar sobre el origen del amor por los bellos jóvenes, Cicerón lo encuentra naturalmente en los gimnasios de los griegos, «in quibus isti liberi et concessisunt amores».

Claude Calame: Eros en la Antigua Grecia (Akal, 2002)

6 Οκτωβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 3

475 a.C, Museo de Vaticano
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La Homosexualidad masculina en la Antigua Grecia 3

Las relaciones homosexuales griegas en su vertiente pederástica se contemplaban dentro de la sociedad griega como una relación sexual normal y practicada por la mayoría de los individuos.
Este tipo de relaciones estaban estrechamente ligadas a la sociabilidad masculina, al mundo del banquete, del que se excluían las mujeres decentes, las esposas. Por tanto, no es de extrañar que en la perspectiva griega este tipo de relación amorosa se considerase superior a la mantenida con las mujeres puesto que estas no podían ser compañeras de la vida social masculina.
En el centro de la organización social se situaba la relación homosexual que daba la vida al varón adulto dentro del grupo social, en tanto que por medio de ella se creaba el hombre como individuo social, como adulto con derechos y no ya como un niño.
Dado el carácter pederástico de este tipo de relaciones, las ciudades, como, por ejemplo, Atenas, se esforzaron por garantizar que éstas se desarrollasen dentro de los límites de la educación de los jóvenes. Las relaciones homosexuales entre jóvenes y adultos duraban un período de tiempo delimitado que finalizaba una vez que el muchacho había alcanzado la madurez, con la cual debía abandonar su papel sexual pasivo como amado para pasar a asumir su paèl bisexual activo de amante, como esposo y como educador de un joven.
Es, precisamente, en esta diferenciación entre papelas sexuales activos y pasivos donde radica, fundamentalmente la crítica griega a la relación homosexual no pederástica o a la prostitución masculina. En ambas, el varón adulto que aceptaba jugar un papel pasivo contravenía el rol sexual que socialmente le correspondía. Así pues, podríamos definir este tipo de relación homosexual no pederástica como improductiva, puesto que tiene por fin la satisfacción sexual y amorosa de ambos individuos pero no supone labor educativa alguna.
La pederastia griega puede, por tanto, ser definida como una relación sexual productiva puesto que, por medio de ella, los muchachos llegaban a hacerse hombres, era como una especie de rito iniciático en el que el joven completaba su educación con vistas a su futuro papel de ciudadano.
Frente a la relación heterosexual, encargada, evidentemente, de traer nuevos individuos al mundo, la homosexualidad pederástica griega era la relación sexual por medio de la cual se aportaban ciudadanos a la comunidad política. Con ella se producía el proceso que podíamos denominar como de nacimiento social, a cuya finalización el muchacho abandonaba el indefinido mundo de la infancia para ingresar en el mundo de los hombres, en la ciudad y en la vida política. (…)

Francisco Javier González García: Mito e ideología. Supremacía masculina y sometimiento femenino en el mundo griego antiguo
en Los orígenes de la mitología griega (Acal, 1996)

30 Σεπτεμβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 2γ

Arquero barbudo que saluda a un cazador joven que lleva una gamuza, un ofrecimiento para Hermes Kedritēs
Creta, 670-650 a.C., Museo de Louvre
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La Homosexualidad masculina en la Antigua Grecia 2c

Diversidad de tradiciones
Por otro lado, uno de los mitos que explica los orígenes de la pederastia es el de Minos, el Rey de Creta.
El amante anunciaba a sus amigos su decisión de proceder al rapto del muchacho con tres o cuatro días de antelación. Desde ese momento, resultaría vergonzoso ocultar al muchacho o prohibirle acudir al punto de cita, porque esto significaría que no merecía el honor de ser el amante del adulto. Cuando se encontraban, y si el amante era del mismo rango social o de un rango superior al del muchacho, se perseguía al secuestrador sólo por la tradición de mantener las apariencias, pero en realidad los padres estaban encantados de dejarle ir, aunque el ritual imponía seguirlos hasta la casa del amante. Pero si el amante era de rango inferior, el rapto se producía incluso con recurso a la fuerza. Quien sólo destacaba por su belleza era considerado como menos deseable que aquél que destacaba por su valor y su virtud. El muchacho recibía un presente de su amante, que le llevaba donde él deseaba. Los testigos del rapto les acompañaban y a continuación tenía lugar un festín, tras el que volvían a la ciudad. Dos meses después, el muchacho volvía a casa, cargado de ricos presentes. [Tres presentes tradicionales representaban la fundación simbólica de la entrada del muchacho en la vida adulta: una armadura, que simbolizaba la destreza en las artes guerreras; un toro, que simbolizaba la obligación de arar la tierra; y un cáliz, que simbolizaba el embriagamiento divino como camino a los éxitos del espíritu]. Muchos eran los presentes valiosos, y los amigos del amante contribuían a su adquisición. Al volver a su casa, el joven sacrificaba el toro a Zeus e invitaba a sus amigos a un festín. [Debía, en ese momento, responder a la pregunta ritual de si le había gustado o no la relación con su secuestrador, una tradición cuya finalidad probablemente era impedir que los amantes intentasen aprovecharse de su posición]. Pero cuando un muchacho hermoso de buena familia no podía encontrar amante, era una marca de deshonor, porque se presumía que el motivo era que su carácter no le hacía digno de ello. Los muchachos distinguidos con el secuestro gozaban de gran reconocimiento social. Obtenían los mejores puestos en los bailes en grupo y en las carreras y podían llevar los adornos que les habían regalado sus amantes, como prueba de distinción.
Las tribus griegas dóricas, como por ejemplo los espartanos, tenían tradiciones similares, aunque los detalles variaban de un Estado a otro. No obstante, la idea básica seguía siendo la misma: que el amante adulto había de entregar al adolescente una parte de su propio corazón, podríamos decir, transfiriendo su propio areté, esto es, todo lo que en él había de noble y bueno, para facilitar el pasaje del joven de la adolescencia a la madurez. El lazo creado por estas relaciones solía durar más allá de la educación formal del joven. A veces, el hombre más mayor seguía asumiendo responsabilidades para con su pupilo hasta que éste llegaba a la edad de matrimonio, sobre los treinta años.
El poder del amor utilizado con tan buen fin para la educación de los jóvenes griegos también servía para potenciar su motivación, y la de sus amantes, en el campo de batalla. El poder del amor utilizado con tan buen fin para la educación de los jóvenes griegos también servía para potenciar su motivación, y la de sus amantes, en el campo de batalla. El valor de las parejas masculinas, como las que integraban el Batallón Sagrado de Tebas, era bien conocido en toda la antigua Grecia y resultaba un factor importante en la guerra. Las parejas pederásticas también eran denominadas tiranicidas, asesinos de tiranos, porque solían ser las primeras en alzarse contra los déspotas. Armodio y su erastes, Aristogitón, eran quizás la pareja más conocida.

Joven jugando con una liebre, un regalo pederástico,
480 a.C., Museo de Louvre
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Otros aspectos
Aunque los griegos, con su genio creativo, elevaron un impulso humano habitual y utilizaron su poder para mejorar tanto al muchacho como al hombre adulto, el amor entre hombres tenía también otras implicaciones en la vida diaria, a pesar de que, al igual que hoy en día, el matrimonio ideal no era ni mucho menos la única manifestación de deseo entre un hombre y una mujer. La prostitución masculina, por ejemplo, era habitual desde muy al principio. El estadista Solón de Atenas (634-560 a. C, aprox.), autor de numerosas reformas sociales en su ciudad natal, intentó regular este aspecto de la vida sexual. Sus leyes prohibían el ejercicio de la prostitución de los muchachos atenienses nacidos libros, pero no incluían ni a los esclavos ni a los xenoi (extranjeros), que no tenían la ciudadanía ateniense). Los burdeles que suministraban muchachos tenían autorización oficial y pagaban los mismos impuestos que los que ofrecían mujeres o chicas. Muchos estaban integrados por muchachos cautivos que habían sido secuestrados en guerra y cuyos padres habían sido asesinados o vendidos como esclavos. Los muchachos libres a veces también se veían en la necesidad de ofrecer sus servicios al mejor postor.

(historia-homosexualidad.org)

24 Σεπτεμβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 2β

525 a.C, Antikensammlung, Berlín
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La Homosexualidad masculina en la Antigua Grecia 2b

Además de por sus encantos físicos, se valoraba a los jóvenes por sus mentes, que se suponían particularmente capaces de razonar y debatir, por lo que merecían ser cultivadas. Así, el Eros masculino era la fuerza motriz no sólo de lo erótico sino también del lado pedagógico de la pederastia griega. La cultura antigua era totalmente androcéntrica. Para el hombre griego, la esposa no era más que la madre de sus hijos y la encargada del hogar. Con muy pocas excepciones, las mujeres (especialmente las esposas) se veían excluidas de la vida pública e intelectual. Las chicas sólo eran consideradas aptas para mantener conversaciones frívolas y, por ende, no merecían recibir educación. Sólo las hetairas, una categoría de artistas cortesanas, libres de responsabilidades domésticas, podían tomar parte en los debates políticos y filosóficos. Por ello, no se prestaba atención al desarrollo intelectual de la mayoría de las chicas, pero el de los chicos era de la mayor importancia.
La finalidad del sistema educativo griego, la paideia, se resume con las palabras kalos k'agathos, hermoso y bueno), que implican que la belleza del cuerpo y la bondad del alma eran la esencia de la perfección humana (esto es, masculina). Como el amor erótico entre adultos y muchachos intentaba desarrollar esas virtudes, era considerado como el modo más efectivo de cultivar ese ideal. Se decía que Heracles (Hércules) podía desarrollar sus tareas sobrehumanas con más facilidad cuando su amado Iolaos le miraba. Precisamente, la Iolaeia, juegos gimnásticos y ecuestres que tenían lugar en Tebas, tenía por objeto conmemorar esa unión

500 a.c, Staatliche Antikensammlung, Múnich
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La educación de los muchachos tenía lugar en el gimnasio, que era mucho más de lo que hoy entendemos con esa palabra; situado en el centro de todas las ciudades griegas, era el lugar donde muchachos y adultos pasaban buena parte del día dedicados al ejercicio físico e intelectual. Su distribución nos ha sido descrita por el arquitecto romano Vitruvio: constaba de un gran peristilo, esto es un cuadrado con un perímetro de dos estadios (90 metros/270 pies por cada lado); estaba rodeado por tres lados por arcadas sencillas y, por el lado sur, por una arcada doble; dentro estaba el Ephebeion, el lugar donde se entrenaban los epheboi, muchachos ya mayores de edad, esto es, de dieciocho/veinte años. A los lados se hallaban los baños, salas y otras habitaciones a las que acudían filósofos, retóricos, poetas y demás admiradores de la belleza masculina. Tras el peristilo había otras arcadas, una de las cuales se denominaba el xystos, aparentemente destinada al entrenamiento de los adultos; desde allí se accedía a la palestra, el lugar donde se entrenaban los muchachos. Las habitaciones estaban decoradas con obras artísticas de todo tipo, fundamentalmente estatuas de dioses y héroes tales como Hermes, Apolo y las Musas, Heracles y, sobre todo, Eros. El contacto con estas espléndidas obras de arte y la belleza de los cuerpos jóvenes, desarrollados armoniosamente mediante el ejercicio física, son un buen testimonio del entusiasmo de los griegos por la belleza y el eros masculino.
La palabra gimnasio deriva de gymnos, desnudo, y refleja el hecho de que todos los deportes se practicaban sin ropa. Por ello, resulta lógico que el gimnasio fuese el epicentro de la energía erótica. El culto de la desnudez masculina era un fenómeno sumamente habitual de la vida griega y se contemplaba como uno de los hechos diferenciales entre los griegos y sus vecinos bárbaros. No sólo se practicaba la desnudez en los gimnasios sino también en las grandes competiciones nacionales de Olimpia, Nemea y Delfos, así como en el Istmo, así como en celebraciones públicas y privadas, donde los jóvenes coperos solían estar desnudos. La Gimnopedia era un importante festival anual celebrado en Esparta con bailes y presentaciones de muchachos desnudos. Paradójicamente, las autoridades de Esparta intentaban utilizar estos bailes como recompensa para aquellos que luchaban contra la baja natalidad que aquejaba a ese Estado: sólo se admitía como espectadores a los hombres casados.
(historia-homosexualidad.org)

425 a.c., Museo de Arte de San Antonio

18 Σεπτεμβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 2α

7 amantes adolescentes
c. 480 a.C, Museo Archeológico de Torino
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La Homosexualidad masculina en la Antigua Grecia 2a
Es importante, para empezar, definir nuestro vocabulario. El término "homosexualidad", tal y como hoy en día se utiliza e interpreta, no es aplicable a la Grecia clásica por dos motivos. En primer lugar, muchos griegos eran bisexuales. En segundo lugar, la pasión y el amor erótico entre dos hombres adultos, un modelo que ha ganado en tolerancia social en los países más civilizados en las últimas décadas, era inhabitual y considerado ridículo. El amor entre hombres en la Grecia clásica era, por definición entre un hombre adulto y uno joven.
Como en todo, había excepciones, tal y como las bien documentadas entre Alejandro Magno y el novio de su juventud, Hefestión, Orestes y Pilades, o la del héroe mítico Aquiles y su mejor amigo y también amante, Patroclo. No obstante, la relación que definía a Grecia, aceptada o incluso considerada un deber social por el Estado, era el amor intergeneracional. En su forma ideal, se trataba de una relación entre un hombre (llamado erastes, el amante, en Atenas, o el inspirador en Esparta) y un muchacho adolescente (llamado eromenos, el amado, o el oyente, respectivamente). No debemos olvidar que incluso entonces, las opiniones estaban divididas y dieron lugar a un vivo debate entre quienes estaban a favor y en contra de la sexualidad entre hombres.
Las edades de los muchachos que suscitaban las atenciones de los adultos iban desde la adolescencia hasta la temprana edad adulta, tal y como puede verse en las imágenes que nos han llegado en la cerámica y escultura Griega. Las relaciones con muchachos más jóvenes estaban mal vistas, igual que hoy en día (aunque algunos de los amantes jóvenes de los griegos quedaban por debajo de la edad de consentimiento estipulada en muchos países contemporáneos), una característica de madurez de un muchacho era la capacidad de "pensar por sí mismo" frente a las atenciones de un hombre adulto.

Pareja de amantes adultos
c. 475 a.C., Museo Británico
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El hombre griego no sólo debía casarse y tener hijos, sino también debía tener relaciones afectivas y sexuales con muchachos interesantes, no como sustitución del matrimonio sino como su complemento necesario. Así, su camino a través del jardín del amor debía empezar en algún momento de su adolescencia, cuando era cortejado por varios hombres y escogía a uno como su amante. El siguiente punto del camino era el principio de la edad adulta cuando él, a su vez, cortejaba y se alzaba con el amor de un joven deseable, momento en que el itinerario le llevaba a tomar esposa y tener su propia descendencia (naturalmente, esto se prestaba a infinidad de variaciones, algunas nobles y otras, de lo más sórdido, exactamente igual que hoy en día). Esta variedad en la vida fue reflejada en los antiguos mitos sagrados sobre los que se basan los arquetipos de la vida humana y el autoconocimiento.
Todos los griegos conocían la historia de Zeus, que bajó en forma de águila para llevarse a Ganímedes, el muchacho más bonito del mundo, para que fuese su amante en el Monte Olimpo; o la de Apolo y Jacinto, amor de trágico destino, como muchas otras relaciones apasionadas entre dioses o héroes y hermosos jóvenes. No era para los griegos un amor del que no pudiera hablarse sino, al contrario, uno del que se hacía ostentación. Era una de las tradiciones fundamentales de la vida griega, que se practicaba y disfrutaba al máximo. De hecho, era una necesidad social de cuya exploración no prescindían ni poetas ni filósofos. Era un asunto del que se debatía en público como parte integrante de las reflexiones de las mentes más elevadas.
Se consideraba como algo normal que un hombre se sintiese atraído tanto por encantadoras mujeres como por muchachos imberbes. También se aceptaba que algunos hombres se inclinarían más a una de ambas posibilidades. No obstante, los jóvenes muchachos eran considerados el sexo bello por excelencia. El ideal griego de belleza cobraba consistencia en el cuerpo de un muchacho, algo evidente en toda la literatura y el arte griego, desde los inicios más tempranos a los últimos ejemplos. Los debates literarios examinaban la cuestión de qué tipo de amor era preferible, y a menudo se decantaban por el de los jóvenes muchachos. Con excepción de los textos puramente científicos, resulta difícil hallar una obra que no alabe la belleza juvenil masculina, desde las menciones puramente marginales a las descripciones más ricamente elaboradas. Puede apreciarse en las obras de arte hasta qué punto los muchachos eran el parangón de la belleza; se en que se ve con frecuencia en ellas a muchachas con caracteres masculinos. Es más, se ha hallado una gran cantidad de cerámica con representaciones de muchachos, a menudo con kalos (hermoso), mientras que pocas representaciones de mujeres ostentan la forma femenina kale. Incluso el gran escultor Fidias rindió homenaje a su amado esculpiendo kalos Pantarkes en el dedo de la colosal estatua de Zeus en Olimpia.
(historia-homosexualidad.org)

Zeus, Eros y Ganímedes
c. 350 a.C., Museo Ashmolean de Oxford

12 Σεπτεμβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 1β

Amante y amado besándose
Tondo en un kílix ático, del s. 5 a.C. Museo del Louvre.

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HOMOSEXUALIDAD GRIEGA (b)

Por supuesto que debió existir y ser tolerada (si no incurría en excesos) la relación entre varones adultos, pero ese amor carecía de valor institucional como referente o ya en épocas posteriores de valor estético, puesto que el principal canon de belleza, y por tanto de deseo, se hallaba en el muchacho. La belleza de «Hercules Farnesio» (por ejemplo) es más militar o femenina –destinada a las mujeres- o un ideal de gladiadores, pero carece del prestigio de la efebía, que condenado por emperadores cristianos (Teodosio y Justiniano en Bizancio, especialmente) retornará con el Renacimiento como canon estético y apetito de una moral nueva. Naturalmente hablo en términos muy generales y sin entrar en particularidades que habría que tener en cuenta. Los nombres para «amor» y «deseo» en griego clásico son varios y explican matices necesarios en los que ahora no puedo detenerme: Eros, ágape, pothos, himeros, filía, epithumia, charis (más que «gracia») son términos que en la Grecia antigua tienen mucho que ver con los amores homoeróticos… Más fácil, sin embargo, será aclarar las edades a las que aluden los nombres más sabidos: Hasta los dieciocho años hablamos de muchachos («paides»). Para niño se utiliza el diminutivo de «país», «paidíon».
Con dieciocho, diecinueve o veinte años son mozos («meirakia» o «neaniskoi»), pero entre veinte y veintinueve son «hombres jóvenes”»(«neoi»), en tanto que a partir de treinta son ya adultos, mayores («presbutai»). Muy probablemente a partir de los cuarenta se entraba en diferentes modos de senectud… En cualquier caso la edad de la nubilidad –la efebía-, el momento en que podían comenzar las relaciones sexuales, empezaba entre los doce y los catorce años, como para la Iglesia antigua la autorización del matrimonio. El epigrama de Estratón de Sardes, que doy en mi propia versión, aunque ahora políticamente incorrecto, aclara bien ese período inicial:

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Un muchacho de doce años, mucho me encanta:
aunque mucho más deseable es el que tiene trece.
El que tiene dos veces siete es la más dulce flor de los Amores;
pero el que acaba de cumplir tres veces cinco es mejor todavía.
Los dieciséis es la edad de los dioses. Los diecisiete,
tocarlos no me corresponde a mí, sino a Zeus.
Pero si a alguno le gustan de más edad, sale del juego;
está pidiendo ya el “y respondió volviéndose”.

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La fórmula homérica del final indica que ese otro muchacho tomará otro rol sexual. Estratón escribe en el siglo II de nuestra era. Probablemente exageraba, dentro de una antigua tradición que empezó en un mundo diferente…

Hay muchos libros y artículos sobre el tema, algunos traducidos al español. Recomiendo el último que conozco, de donde he tomado la precisión sobre las edades muchachiles: The greeks and the greek love, de James Davidson, Weidnfeld & Nicolson, Londres, 2007.

Luis Antonio de Villena: Biblioteca de clásicos para uso de modernos. Diccionario personal sobre Griegos y Latinos (Gredos, 2008)


Amantes adultos,
c. 530 a.C.
, Museo Británico

6 Σεπτεμβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 1α

Fragmento de una copa ática de figuras negras, 550 a. C.-525 a. C., en el Museo de Louvre.
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HOMOSEXUALIDAD GRIEGA (a)

Todavía en el siglo XIX (y aún bastante después, según países y regímenes políticos) muchos helenistas y latinistas se encontraban con el escollo de lo que empezó a llamarse “amor griego”, y es decir, cómo enfrentar –desde la moral cristiana- la aparición muy frecuente en los textos clásicos de alusiones o amplias referencias no ya a las relaciones entre personas del mismo sexo, sino a las relaciones pederásticas entre muchachos y adultos, lo que los griegos llamaron “erasta” (amante) y “erómeno” (amado). Muchos estudiosos de valía suprimían estos pasajes, cambiaban el nombre al traducir del masculino al femenino o. más avanzadamente, trataban de explicar a sus alumnos que, en el esplendor de la Hélade, había una insalvable “mancha”, el amor a los muchachos, la paidofilia…
Lo curioso, sin embargo, es que los griegos antiguos consideraron la pederastia como una institución típicamente helénica. Incluso Herodoto en Los nueve libros de la Historia (I, 135) declara que los persas copiaron a los griegos “las relaciones amorosas con muchachos”. Cierto que la mitología griega abunda ya en este tipo de relaciones, no sólo Zeus y Ganímedes, sino Apolo y Jacinto (o Cipariso) o incluso el fornido Heracles y el mancebo Hylas… Unida en la antigua Grecia sobre todo a las estirpes dorias (Tebas, Esparta, Creta) la relación pederástica fue inicialmente un rito de paso puberal en sociedades básicamente guerreras. Entre hombres libres, un adulto debía elegir o “hacer que raptaba” a un muchacho de su gusto, en la edad efébica, para en una relación de amor y camadería, transmitirle la “virtus” de su etnia, digamos los valores de la caballería… Por eso el célebre “batallón sagrado” de Tebas, creado por Pelópidas y Epaminondas, fue un cuerpo de élite de la guerra, formado por amigos-amantes. Naturalmente terminado ese ciclo amoroso, el muchacho devenido a adulto quedaba libre para cumplir su rol heterosexual, casarse y hacer una familia, hasta que de nuevo tuviera él a su vez que hacer de “erasta” en busca de “erómeno”. Es evidente que la homosexualidad como la entendemos hoy no existía en la vieja Grecia.
En sociedades menos “guerreras” como la ateniense, el “eros paídico” se traslada a los gimnasios y palestras como muestran los primeros diálogos platónicos, Cármides por ejemplo. El adulto transmite al muchacho la “virtus” de su comunidad que es más cívica y filosófica. Pero ahí está surgiendo ya el culto al “muchacho hermoso” (ο παις ο καλός) que ya en el mundo helenístico o alejandrino, y después entre los romanos helenizados, habrá perdido el valor de rito de paso para convertirse en una costumbre que puede mezclar erotismo y pedagogía, o ser ya, llanamente, un hñabito sexual admitido, mientras no hubiera violencia, salvo si el escogido era un esclavo, pues entonces todo estaba permitido. El primitivo “amor dorio” se ha convertido en “amor socrático” y luego simplemente en “eros paidikós”, es decir, ese amor a los muchachos que celebra, por ejemplo, la antología de Estratón de Sardes “La Musa de los muchachos” (el actual libro XII de la Antología Palatina). Teognis, Píndaro y Platón –por citar nombres muy ilustres- son ya celebradores de la pederastia. Y Alejandro Magno la practica como recuerdo y vivencia hacia la mera belleza, si pensamos en sus relaciones con Hefestión o con el eunuco Bagoas…

Luis Antonio de Villena: Biblioteca de clásicos para uso de modernos. Diccionario personal sobre Griegos y Latinos (Gredos, 2008)

30 Αυγούστου 2010

ΜΥΚΟΝΟΣ


Míkonos: la meca del turismo gay
La isla es uno de los destinos europeοs gay más visitados en los últimos tiempos.
Existen destinos en el mundo que se destacan por su mentalidad más abierta. Son lugares en los que la gente vive sin prejuicios y todos pueden sentirse en plena libertad. Así es la isla de Míkonos, un destino que se ha ido convirtiendo en la meca del turismo gay.
Míkonos es una isla paradisíaca del Mar Egeo perteneciente a las Cícladas
Sus playas de arenas doradas se caracterizan por sus aguas cristalinas y templadas, ideales para descansar bajo el sol. En la costa sur están las mejores playas, al reparo de los vientos. Ornos, Platis Gialos y Psarou son muy famosas y por lo tanto, muy concurridas.


Más populares aún son las playas Paradise y Super Paradise, conocidas por las fiestas y celebraciones que se organizan en la costa. Si Paradise les parece muy alborotada, pueden dar un paseo por Paranga, una playa cercana que promete diversión en una dosis más pequeña. Una de las preferidas es Elia, de arenas casi blancas y amplia costa, y su hermana Agrari. Está en el top de las playas gay friendly, pero puede resultar un poco abrumadora por la cantidad de gente que se reúne allí: está siempre repleta. La playa Lia, por otra parte, cumple con el sueño de una tarde divertida, con deck de madera, restaurante, música, copas y cocina mediterranea. Las aguas de Lia son de color esmeralda, con arena gruesa.
Las playas del norte de la isla suelen ser más tranquilas. Fokos, por ejemplo, está lo suficientemente lejos de cualquier pueblo o ciudad para permanecer casi virgen. La playa Ftelia es un destino para el relax, pero no tiene una oferta muy variada en alojamientos: sólo casas y resorts exclusivos. Kapari está al sur, mirando hacia Delos. Es un sitio perfecto para nadar y pasar una tarde pacífica en la playa. Para los que buscan practicar deportes, las playas de Kalafatis y Agia Anna ofrecen prácticas de windsurf y buceo. Si practican surf, deben visitar Panormos.


Si la noche recién cae y prefieren empezar con unas copas, pueden visitar los cafés y bares con buen ambiente al lado de la playa. Hay cientos y la oferta es la misma: música lounge, tragos, gente y vista panorámica. Todo para prepararse antes de explotar la noche. Otros bares recomendados son Castro Gay Bar, con vista al mar y música clásica, el Gay Bar Elysium (un verdadera ícono del turismo gay en la isla), Montparnasse Gay Bar (un clásico desde 1983), Mantos y Pierros, donde la fiesta no para.
Delos, un tesoro arqueológico a pocos kilómetros de Mykonos. Es un paseo para realizar en uno o dos días y de paso, conocer un poco sobre la historia de la Grecia Antigua, ver las ruinas del Santuario de Apolo, monumentos, santuarios y mosaicos de todas las épocas griegas más celebres. Si visitan Mykonos para los meses de julio, agosto y septiembre, podrán presenciar algunos festejos locales, como el Festival de Panagia Ekatontapiliani, o la Fiesta de Agios Ioannis, dentro del castillo de Kastro. (adnmundo.com)


Se puede llegar en avión desde Atenas, con frecuentes vuelos, desde Rodas, Santorini, Creta y Salónica. Por ferry regular diario desde el Pireo con una duración de aproximadamente siete horas, bastante incomodo, pero muy económico. Otra fórmula intermedia es el Hidrofoil. Tarda unas cuatro horas, cuesta la mitad que el avión, pero no sale desde el Pireo, sino desde Rafina, a 45 Kms. de Atenas, con lo que hay que contar con el coste de este traslado. Por ferry conecta también con otras islas importantes y próximas.
Su capital, Míkonos pueblo, destaca por la belleza y magia de sus callejuelas estrechas y laberínticas, casas pintorescas encaladas, las flores que adornan sus balcones, sus arcos y multicolores flores.
Visiten la iglesia de la Santísima Virgen Paraportiani que, según la tradición, es la más importante de las 400 iglesias y ermitas dispersas en toda la pequeña isla.
El barrio de Castro está situado en la zona alta, donde los venecianos construyeron un castillo del que apenas quedan restos. En la parte baja encontrarán la llamada pequeña Venecia de Míkonos. Es la zona más pintoresca del pueblo, con sus casas construidas asomadas sobre el mar, con preciosos balcones de madera. Estas casas se han convertido en las más curiosos bares de copas de la isla. En una plaza cercana se encuentra la catedral y una antiquísima iglesia católica.
Muy cercanos a estas, sobre una gran plaza mirador, se encuentran los famosos molinos de viento, que junto al Pelícano Petros son los símbolos de esta isla. Desde su pintoresco puerto tradicional, parten continuamente barquitas que llevan a todos los rincones de la costa de la isla, así como de excursiones de un día a las vecinas islas y a Delos. El pueblo tiene un pequeño museo arqueológico, otro folklórico y el museo naval.
(grecotour.com)


Según la mitología griega, la isla fue nombrada así por el héroe Míkono, hijo de Apolo; por lo tanto es la isla de la luz, pues de aquel que tomó su nombre tiene vínculos familiares con el luminoso Apolo. Se dice también que en Míkonos el legendario Heracles (Hércules) mató a los gigantes, cuyos cuerpos petrificados formaron las rocas de la isla. En otra versión del mito, es el mismísimo Poseidón quien levanta las rocas que forman la isla, también en contra de los gigantes.
Es posible considerar a los lélegues y a los kares como sus primeros pobladores. Quizás luego le siguieron los egipcios, los fenicios, los krites y por último los jónicos, quienes llegaron a esta isla desde Atenas en el siglo IX a. C.. A partir de entonces el destino de Míkonos siguió, en líneas generales, el de todas las islas Cícladas. Al principio estuvo bajo el dominio ateniense quedando siempre en segundo lugar, desde luego, ya que el centro religioso durante muchos años era la cercana isla de Delos.
En la antigüedad había al menos dos ciudades en la isla en la época de Darío, así lo pone de manifiesto Skilakas. Una de ellas estaba cerca de la actual ciudad capital, dentro del mismo Kastro (Fuerte), donde se han encontrado huellas de la cultura cicládica prehistórica, y en Linó, se conservan las ruinas de dos torres y de porciones de muros que datan de la época clásica.
Los Mikonios, desde la antigüedad, debieron ser navegantes y agricultores que vivían dispersos en la isla como así lo es hoy también. En los tiempos históricos fueron adoradores de Poseidón y de Apolo, divinidades ambas que seguramente vinculaban con el medio natural de la isla; el sol y el mar. Al parecer también Dionisio recibía especiales honores, así como Dímitra (Démeter), la diosa protectora de la agricultura.
En el año 478 a. C. se funda la primera Alianza Ateniense, y Míkonos forma parte de ella. Sin embargo, debido a su baja contribución, se deduce que la isla no era especialmente buena. La declaración de Delos como puerto libre en el 166 a. C., significó cierto auge en la zona, lo cual benefició mucho a Míkonos. Pero en el 88 a. C. Delos es destruída por Miltríades y Míkonos entra en decadencia. (grecotours.com)

20 Αυγούστου 2010

ΕΛΛΗΝΙΚΗ ΕΘΝΙΚΗ ΕΝΔΥΜΑΣΙΑ 2

Retrato de Otón I, primer Rey de Grecia, con fustanela
Santos y mártires cristianos ortodoxos con fustanela
Tarjeta postal con el traje nacional griego Los "Evzones" (los de hermosa cintura), vestidos con el traje nacional griego, es decir
con faldillas (fustanela) y calzados con chaclos de borla (tsarújia), custodian
el Monumento al Soldado Desconocido a los pies del Parlamento griego en Atenas Afiche de "Orgullo gay 2010"
con el lema "Estamos en todas partes"

10 Αυγούστου 2010

ΕΛΛΗΝΙΚΗ ΕΘΝΙΚΗ ΕΝΔΥΜΑΣΙΑ 1


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El traje tradicional griego está compuesto por:
1. Camisa blanca con mangas muy anchas
2. Fustanella, falda blanca plisada confeccionada con 30m metros de tela, con 400 pliegues, uno por cada año de dominación otomana.
3. Medias de lana blanca con ligas negras.
4. Un chaleco con brocados dorados que reproducen tradiciones etnográficas
5. Cinturón y bandolera
6. Tsarouchia, zapatos hechos a mano en cuero rojo con suela de cuero, acabados en punta que se cubre con una borla negra
7. Boina roja de la que sale un cordón dorado acabado en una larga borla de seda negra
8. Una túnica que en invierno es azul marino y en verano de color caqui. (greturviajes.com)
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30 Ιουλίου 2010

ΚΑΛΟ ΚΑΛΟΚΑΙΡΙ!


¡Buen verano a tod@s!

Hudson Wright (EEUU): En Míkonos
Nicolas Georgiadis (Grecia)

25 Ιουλίου 2010

ΤΟ ΤΡΙΤΟ ΣΤΕΦΑΝΙ ΣΤΟ ΡΑΔΙΟΦΩΝΟ, ΤΗΝ ΤΗΛΕΟΡΑΣΗ ΚΑΙ ΤΟ ΘΕΑΤΡΟ

LA TERCERA BODA
La literatura griega actual ha sido irremediablemente marcada por C. Taktsis, ese particular y algo excéntrico biógrafo de la sociedad griega de la postguerra que escribió de una manera y un lenguaje cercano al pueblo y debído al éxito que tuvo abrió el camino para el desarrollo de una literatura moderna, despojada de estilismos y prejuicios que pretendían (con la imposición de un lenguaje rebuscado) a condenar a ese arte a una elite "solo para entendidos". Asimismo "tradujo" al griego popular y moderno, el que hablaba la gente, tragedias y comedias de los clásicos de la antiguedad.
Vivía su homosexualidad abiertamente y con cierta "extravagancia" ya que solía ejercer la prostitución travestido de mujer, o contratar a jovenes en los sitios de prostitución masculina. La última vez que le vieron iba vestido de mujer con una peluca rubia... y dos días después le encontraron estrangulado en su casa a sus 61 años, presuntamente asesinado por su(s) ultimo(s) cliente(s).
Es un crímen que oficialemente nunca se resolvió.
Apenas escribió un puñado de obras pero la repercusión fue enorme y el tema de la homosexualidad siempre volvía de alguna forma -a veces muy sutil otras no tanto- en sus escritos. (En este enlace se puede leer un gragmento de un relato suyo)

Siempre que me altera ésta, me duele la úlcera y me creo morir. "Si Diós te ha hecho fea", le digo, "por lo menos vistete con algo más llamativo, a ver si logras engañar a alguien", pero por desgracia ni a eso ha salido a mi. No quiero decir que yo sea guapa. Pero soy resultona. Siempre he sabido vestirme. A su edad no se me escapaba nadie. Salía a pasear y se giraban las cabezas de los hombres como los girasoles hacia el sol. No era yo como la flacucha ésta. Me gustaría saber a quien ha salido. Desde luego que a mi no, a su abuela tampoco, al abuelo para nada, y menos aún a su padre... Puede que fuera un cabrón y mala gente, que fuera el que era, pero era un ciudadano del mundo; Y era guapo- más de lo que debía...
¡No, no soy guapa! Pero sé vivir. ¿Que mujer con mi edad se conserva tan bien como yo? Todas mis compañeras de clase se han vuelto viejas, Las veo por la calle y me asusto... Son unas abuelas... y no lo digo por tener nietos -bueno Julia ¡no tiene!- si no porque han dejado de cuidarse. La dejadez las ha envejecido. Yo lo sé, el cuerpo no envejece, si no envejece primero el corazón.

Así empieza el primer capítulo del Trito Stefani (La Tercera Corona en alusión a las coronas que se usan en las bodas ortodóxas, por lo que la traducción en español sería: La Tercera Boda) su opera prima y una de las mejores obras de la literatura griega de la postguerra. (disponible en español por Alfaguara, 1987). En la obra una mujer rememora lo vivido en la Grecia de entreguerras y durante la ocupación alemana, y las tres veces que se ha tenido que casar por distintos motivos y sobre todo para sobrevivir...
(http://memoriasdeadrianos.blogspot.com/2010/07/la-tercera-boda.html )
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1978


1995

2003

2009
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En los últimos años setenta hubo una adaptación para la radio y en los años noventa se convirtió en una de las más exitósas series de televisión.
La novela se llevó dos veces al teatro, la primera vez como monólogo de Nina, una de sus dos principales heroínas, la segunda vez en un traslado muy ambicioso a la escena del Teatro Nacional con más de 30 actores y de una duración de 4 horas.
La novela de Taktsis se ha convertido durante medio siglo en “la piedra de toque” de casi todos los grandes artistas gay griegos.


información +:

20 Ιουλίου 2010

4



“4”
teleserie griega (2009-2010)

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