18 Σεπτεμβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 2α

7 amantes adolescentes
c. 480 a.C, Museo Archeológico de Torino
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La Homosexualidad masculina en la Antigua Grecia 2a
Es importante, para empezar, definir nuestro vocabulario. El término "homosexualidad", tal y como hoy en día se utiliza e interpreta, no es aplicable a la Grecia clásica por dos motivos. En primer lugar, muchos griegos eran bisexuales. En segundo lugar, la pasión y el amor erótico entre dos hombres adultos, un modelo que ha ganado en tolerancia social en los países más civilizados en las últimas décadas, era inhabitual y considerado ridículo. El amor entre hombres en la Grecia clásica era, por definición entre un hombre adulto y uno joven.
Como en todo, había excepciones, tal y como las bien documentadas entre Alejandro Magno y el novio de su juventud, Hefestión, Orestes y Pilades, o la del héroe mítico Aquiles y su mejor amigo y también amante, Patroclo. No obstante, la relación que definía a Grecia, aceptada o incluso considerada un deber social por el Estado, era el amor intergeneracional. En su forma ideal, se trataba de una relación entre un hombre (llamado erastes, el amante, en Atenas, o el inspirador en Esparta) y un muchacho adolescente (llamado eromenos, el amado, o el oyente, respectivamente). No debemos olvidar que incluso entonces, las opiniones estaban divididas y dieron lugar a un vivo debate entre quienes estaban a favor y en contra de la sexualidad entre hombres.
Las edades de los muchachos que suscitaban las atenciones de los adultos iban desde la adolescencia hasta la temprana edad adulta, tal y como puede verse en las imágenes que nos han llegado en la cerámica y escultura Griega. Las relaciones con muchachos más jóvenes estaban mal vistas, igual que hoy en día (aunque algunos de los amantes jóvenes de los griegos quedaban por debajo de la edad de consentimiento estipulada en muchos países contemporáneos), una característica de madurez de un muchacho era la capacidad de "pensar por sí mismo" frente a las atenciones de un hombre adulto.

Pareja de amantes adultos
c. 475 a.C., Museo Británico
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El hombre griego no sólo debía casarse y tener hijos, sino también debía tener relaciones afectivas y sexuales con muchachos interesantes, no como sustitución del matrimonio sino como su complemento necesario. Así, su camino a través del jardín del amor debía empezar en algún momento de su adolescencia, cuando era cortejado por varios hombres y escogía a uno como su amante. El siguiente punto del camino era el principio de la edad adulta cuando él, a su vez, cortejaba y se alzaba con el amor de un joven deseable, momento en que el itinerario le llevaba a tomar esposa y tener su propia descendencia (naturalmente, esto se prestaba a infinidad de variaciones, algunas nobles y otras, de lo más sórdido, exactamente igual que hoy en día). Esta variedad en la vida fue reflejada en los antiguos mitos sagrados sobre los que se basan los arquetipos de la vida humana y el autoconocimiento.
Todos los griegos conocían la historia de Zeus, que bajó en forma de águila para llevarse a Ganímedes, el muchacho más bonito del mundo, para que fuese su amante en el Monte Olimpo; o la de Apolo y Jacinto, amor de trágico destino, como muchas otras relaciones apasionadas entre dioses o héroes y hermosos jóvenes. No era para los griegos un amor del que no pudiera hablarse sino, al contrario, uno del que se hacía ostentación. Era una de las tradiciones fundamentales de la vida griega, que se practicaba y disfrutaba al máximo. De hecho, era una necesidad social de cuya exploración no prescindían ni poetas ni filósofos. Era un asunto del que se debatía en público como parte integrante de las reflexiones de las mentes más elevadas.
Se consideraba como algo normal que un hombre se sintiese atraído tanto por encantadoras mujeres como por muchachos imberbes. También se aceptaba que algunos hombres se inclinarían más a una de ambas posibilidades. No obstante, los jóvenes muchachos eran considerados el sexo bello por excelencia. El ideal griego de belleza cobraba consistencia en el cuerpo de un muchacho, algo evidente en toda la literatura y el arte griego, desde los inicios más tempranos a los últimos ejemplos. Los debates literarios examinaban la cuestión de qué tipo de amor era preferible, y a menudo se decantaban por el de los jóvenes muchachos. Con excepción de los textos puramente científicos, resulta difícil hallar una obra que no alabe la belleza juvenil masculina, desde las menciones puramente marginales a las descripciones más ricamente elaboradas. Puede apreciarse en las obras de arte hasta qué punto los muchachos eran el parangón de la belleza; se en que se ve con frecuencia en ellas a muchachas con caracteres masculinos. Es más, se ha hallado una gran cantidad de cerámica con representaciones de muchachos, a menudo con kalos (hermoso), mientras que pocas representaciones de mujeres ostentan la forma femenina kale. Incluso el gran escultor Fidias rindió homenaje a su amado esculpiendo kalos Pantarkes en el dedo de la colosal estatua de Zeus en Olimpia.
(historia-homosexualidad.org)

Zeus, Eros y Ganímedes
c. 350 a.C., Museo Ashmolean de Oxford

12 Σεπτεμβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 1β

Amante y amado besándose
Tondo en un kílix ático, del s. 5 a.C. Museo del Louvre.

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HOMOSEXUALIDAD GRIEGA (b)

Por supuesto que debió existir y ser tolerada (si no incurría en excesos) la relación entre varones adultos, pero ese amor carecía de valor institucional como referente o ya en épocas posteriores de valor estético, puesto que el principal canon de belleza, y por tanto de deseo, se hallaba en el muchacho. La belleza de «Hercules Farnesio» (por ejemplo) es más militar o femenina –destinada a las mujeres- o un ideal de gladiadores, pero carece del prestigio de la efebía, que condenado por emperadores cristianos (Teodosio y Justiniano en Bizancio, especialmente) retornará con el Renacimiento como canon estético y apetito de una moral nueva. Naturalmente hablo en términos muy generales y sin entrar en particularidades que habría que tener en cuenta. Los nombres para «amor» y «deseo» en griego clásico son varios y explican matices necesarios en los que ahora no puedo detenerme: Eros, ágape, pothos, himeros, filía, epithumia, charis (más que «gracia») son términos que en la Grecia antigua tienen mucho que ver con los amores homoeróticos… Más fácil, sin embargo, será aclarar las edades a las que aluden los nombres más sabidos: Hasta los dieciocho años hablamos de muchachos («paides»). Para niño se utiliza el diminutivo de «país», «paidíon».
Con dieciocho, diecinueve o veinte años son mozos («meirakia» o «neaniskoi»), pero entre veinte y veintinueve son «hombres jóvenes”»(«neoi»), en tanto que a partir de treinta son ya adultos, mayores («presbutai»). Muy probablemente a partir de los cuarenta se entraba en diferentes modos de senectud… En cualquier caso la edad de la nubilidad –la efebía-, el momento en que podían comenzar las relaciones sexuales, empezaba entre los doce y los catorce años, como para la Iglesia antigua la autorización del matrimonio. El epigrama de Estratón de Sardes, que doy en mi propia versión, aunque ahora políticamente incorrecto, aclara bien ese período inicial:

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Un muchacho de doce años, mucho me encanta:
aunque mucho más deseable es el que tiene trece.
El que tiene dos veces siete es la más dulce flor de los Amores;
pero el que acaba de cumplir tres veces cinco es mejor todavía.
Los dieciséis es la edad de los dioses. Los diecisiete,
tocarlos no me corresponde a mí, sino a Zeus.
Pero si a alguno le gustan de más edad, sale del juego;
está pidiendo ya el “y respondió volviéndose”.

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La fórmula homérica del final indica que ese otro muchacho tomará otro rol sexual. Estratón escribe en el siglo II de nuestra era. Probablemente exageraba, dentro de una antigua tradición que empezó en un mundo diferente…

Hay muchos libros y artículos sobre el tema, algunos traducidos al español. Recomiendo el último que conozco, de donde he tomado la precisión sobre las edades muchachiles: The greeks and the greek love, de James Davidson, Weidnfeld & Nicolson, Londres, 2007.

Luis Antonio de Villena: Biblioteca de clásicos para uso de modernos. Diccionario personal sobre Griegos y Latinos (Gredos, 2008)


Amantes adultos,
c. 530 a.C.
, Museo Británico

6 Σεπτεμβρίου 2010

Η ΑΝΔΡΙΚΗ ΟΜΟΦΥΛΟΦΙΛΙΑ ΣΤΗΝ ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ 1α

Fragmento de una copa ática de figuras negras, 550 a. C.-525 a. C., en el Museo de Louvre.
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HOMOSEXUALIDAD GRIEGA (a)

Todavía en el siglo XIX (y aún bastante después, según países y regímenes políticos) muchos helenistas y latinistas se encontraban con el escollo de lo que empezó a llamarse “amor griego”, y es decir, cómo enfrentar –desde la moral cristiana- la aparición muy frecuente en los textos clásicos de alusiones o amplias referencias no ya a las relaciones entre personas del mismo sexo, sino a las relaciones pederásticas entre muchachos y adultos, lo que los griegos llamaron “erasta” (amante) y “erómeno” (amado). Muchos estudiosos de valía suprimían estos pasajes, cambiaban el nombre al traducir del masculino al femenino o. más avanzadamente, trataban de explicar a sus alumnos que, en el esplendor de la Hélade, había una insalvable “mancha”, el amor a los muchachos, la paidofilia…
Lo curioso, sin embargo, es que los griegos antiguos consideraron la pederastia como una institución típicamente helénica. Incluso Herodoto en Los nueve libros de la Historia (I, 135) declara que los persas copiaron a los griegos “las relaciones amorosas con muchachos”. Cierto que la mitología griega abunda ya en este tipo de relaciones, no sólo Zeus y Ganímedes, sino Apolo y Jacinto (o Cipariso) o incluso el fornido Heracles y el mancebo Hylas… Unida en la antigua Grecia sobre todo a las estirpes dorias (Tebas, Esparta, Creta) la relación pederástica fue inicialmente un rito de paso puberal en sociedades básicamente guerreras. Entre hombres libres, un adulto debía elegir o “hacer que raptaba” a un muchacho de su gusto, en la edad efébica, para en una relación de amor y camadería, transmitirle la “virtus” de su etnia, digamos los valores de la caballería… Por eso el célebre “batallón sagrado” de Tebas, creado por Pelópidas y Epaminondas, fue un cuerpo de élite de la guerra, formado por amigos-amantes. Naturalmente terminado ese ciclo amoroso, el muchacho devenido a adulto quedaba libre para cumplir su rol heterosexual, casarse y hacer una familia, hasta que de nuevo tuviera él a su vez que hacer de “erasta” en busca de “erómeno”. Es evidente que la homosexualidad como la entendemos hoy no existía en la vieja Grecia.
En sociedades menos “guerreras” como la ateniense, el “eros paídico” se traslada a los gimnasios y palestras como muestran los primeros diálogos platónicos, Cármides por ejemplo. El adulto transmite al muchacho la “virtus” de su comunidad que es más cívica y filosófica. Pero ahí está surgiendo ya el culto al “muchacho hermoso” (ο παις ο καλός) que ya en el mundo helenístico o alejandrino, y después entre los romanos helenizados, habrá perdido el valor de rito de paso para convertirse en una costumbre que puede mezclar erotismo y pedagogía, o ser ya, llanamente, un hñabito sexual admitido, mientras no hubiera violencia, salvo si el escogido era un esclavo, pues entonces todo estaba permitido. El primitivo “amor dorio” se ha convertido en “amor socrático” y luego simplemente en “eros paidikós”, es decir, ese amor a los muchachos que celebra, por ejemplo, la antología de Estratón de Sardes “La Musa de los muchachos” (el actual libro XII de la Antología Palatina). Teognis, Píndaro y Platón –por citar nombres muy ilustres- son ya celebradores de la pederastia. Y Alejandro Magno la practica como recuerdo y vivencia hacia la mera belleza, si pensamos en sus relaciones con Hefestión o con el eunuco Bagoas…

Luis Antonio de Villena: Biblioteca de clásicos para uso de modernos. Diccionario personal sobre Griegos y Latinos (Gredos, 2008)

30 Αυγούστου 2010

ΜΥΚΟΝΟΣ


Míkonos: la meca del turismo gay
La isla es uno de los destinos europeοs gay más visitados en los últimos tiempos.
Existen destinos en el mundo que se destacan por su mentalidad más abierta. Son lugares en los que la gente vive sin prejuicios y todos pueden sentirse en plena libertad. Así es la isla de Míkonos, un destino que se ha ido convirtiendo en la meca del turismo gay.
Míkonos es una isla paradisíaca del Mar Egeo perteneciente a las Cícladas
Sus playas de arenas doradas se caracterizan por sus aguas cristalinas y templadas, ideales para descansar bajo el sol. En la costa sur están las mejores playas, al reparo de los vientos. Ornos, Platis Gialos y Psarou son muy famosas y por lo tanto, muy concurridas.


Más populares aún son las playas Paradise y Super Paradise, conocidas por las fiestas y celebraciones que se organizan en la costa. Si Paradise les parece muy alborotada, pueden dar un paseo por Paranga, una playa cercana que promete diversión en una dosis más pequeña. Una de las preferidas es Elia, de arenas casi blancas y amplia costa, y su hermana Agrari. Está en el top de las playas gay friendly, pero puede resultar un poco abrumadora por la cantidad de gente que se reúne allí: está siempre repleta. La playa Lia, por otra parte, cumple con el sueño de una tarde divertida, con deck de madera, restaurante, música, copas y cocina mediterranea. Las aguas de Lia son de color esmeralda, con arena gruesa.
Las playas del norte de la isla suelen ser más tranquilas. Fokos, por ejemplo, está lo suficientemente lejos de cualquier pueblo o ciudad para permanecer casi virgen. La playa Ftelia es un destino para el relax, pero no tiene una oferta muy variada en alojamientos: sólo casas y resorts exclusivos. Kapari está al sur, mirando hacia Delos. Es un sitio perfecto para nadar y pasar una tarde pacífica en la playa. Para los que buscan practicar deportes, las playas de Kalafatis y Agia Anna ofrecen prácticas de windsurf y buceo. Si practican surf, deben visitar Panormos.


Si la noche recién cae y prefieren empezar con unas copas, pueden visitar los cafés y bares con buen ambiente al lado de la playa. Hay cientos y la oferta es la misma: música lounge, tragos, gente y vista panorámica. Todo para prepararse antes de explotar la noche. Otros bares recomendados son Castro Gay Bar, con vista al mar y música clásica, el Gay Bar Elysium (un verdadera ícono del turismo gay en la isla), Montparnasse Gay Bar (un clásico desde 1983), Mantos y Pierros, donde la fiesta no para.
Delos, un tesoro arqueológico a pocos kilómetros de Mykonos. Es un paseo para realizar en uno o dos días y de paso, conocer un poco sobre la historia de la Grecia Antigua, ver las ruinas del Santuario de Apolo, monumentos, santuarios y mosaicos de todas las épocas griegas más celebres. Si visitan Mykonos para los meses de julio, agosto y septiembre, podrán presenciar algunos festejos locales, como el Festival de Panagia Ekatontapiliani, o la Fiesta de Agios Ioannis, dentro del castillo de Kastro. (adnmundo.com)


Se puede llegar en avión desde Atenas, con frecuentes vuelos, desde Rodas, Santorini, Creta y Salónica. Por ferry regular diario desde el Pireo con una duración de aproximadamente siete horas, bastante incomodo, pero muy económico. Otra fórmula intermedia es el Hidrofoil. Tarda unas cuatro horas, cuesta la mitad que el avión, pero no sale desde el Pireo, sino desde Rafina, a 45 Kms. de Atenas, con lo que hay que contar con el coste de este traslado. Por ferry conecta también con otras islas importantes y próximas.
Su capital, Míkonos pueblo, destaca por la belleza y magia de sus callejuelas estrechas y laberínticas, casas pintorescas encaladas, las flores que adornan sus balcones, sus arcos y multicolores flores.
Visiten la iglesia de la Santísima Virgen Paraportiani que, según la tradición, es la más importante de las 400 iglesias y ermitas dispersas en toda la pequeña isla.
El barrio de Castro está situado en la zona alta, donde los venecianos construyeron un castillo del que apenas quedan restos. En la parte baja encontrarán la llamada pequeña Venecia de Míkonos. Es la zona más pintoresca del pueblo, con sus casas construidas asomadas sobre el mar, con preciosos balcones de madera. Estas casas se han convertido en las más curiosos bares de copas de la isla. En una plaza cercana se encuentra la catedral y una antiquísima iglesia católica.
Muy cercanos a estas, sobre una gran plaza mirador, se encuentran los famosos molinos de viento, que junto al Pelícano Petros son los símbolos de esta isla. Desde su pintoresco puerto tradicional, parten continuamente barquitas que llevan a todos los rincones de la costa de la isla, así como de excursiones de un día a las vecinas islas y a Delos. El pueblo tiene un pequeño museo arqueológico, otro folklórico y el museo naval.
(grecotour.com)


Según la mitología griega, la isla fue nombrada así por el héroe Míkono, hijo de Apolo; por lo tanto es la isla de la luz, pues de aquel que tomó su nombre tiene vínculos familiares con el luminoso Apolo. Se dice también que en Míkonos el legendario Heracles (Hércules) mató a los gigantes, cuyos cuerpos petrificados formaron las rocas de la isla. En otra versión del mito, es el mismísimo Poseidón quien levanta las rocas que forman la isla, también en contra de los gigantes.
Es posible considerar a los lélegues y a los kares como sus primeros pobladores. Quizás luego le siguieron los egipcios, los fenicios, los krites y por último los jónicos, quienes llegaron a esta isla desde Atenas en el siglo IX a. C.. A partir de entonces el destino de Míkonos siguió, en líneas generales, el de todas las islas Cícladas. Al principio estuvo bajo el dominio ateniense quedando siempre en segundo lugar, desde luego, ya que el centro religioso durante muchos años era la cercana isla de Delos.
En la antigüedad había al menos dos ciudades en la isla en la época de Darío, así lo pone de manifiesto Skilakas. Una de ellas estaba cerca de la actual ciudad capital, dentro del mismo Kastro (Fuerte), donde se han encontrado huellas de la cultura cicládica prehistórica, y en Linó, se conservan las ruinas de dos torres y de porciones de muros que datan de la época clásica.
Los Mikonios, desde la antigüedad, debieron ser navegantes y agricultores que vivían dispersos en la isla como así lo es hoy también. En los tiempos históricos fueron adoradores de Poseidón y de Apolo, divinidades ambas que seguramente vinculaban con el medio natural de la isla; el sol y el mar. Al parecer también Dionisio recibía especiales honores, así como Dímitra (Démeter), la diosa protectora de la agricultura.
En el año 478 a. C. se funda la primera Alianza Ateniense, y Míkonos forma parte de ella. Sin embargo, debido a su baja contribución, se deduce que la isla no era especialmente buena. La declaración de Delos como puerto libre en el 166 a. C., significó cierto auge en la zona, lo cual benefició mucho a Míkonos. Pero en el 88 a. C. Delos es destruída por Miltríades y Míkonos entra en decadencia. (grecotours.com)

20 Αυγούστου 2010

ΕΛΛΗΝΙΚΗ ΕΘΝΙΚΗ ΕΝΔΥΜΑΣΙΑ 2

Retrato de Otón I, primer Rey de Grecia, con fustanela
Santos y mártires cristianos ortodoxos con fustanela
Tarjeta postal con el traje nacional griego Los "Evzones" (los de hermosa cintura), vestidos con el traje nacional griego, es decir
con faldillas (fustanela) y calzados con chaclos de borla (tsarújia), custodian
el Monumento al Soldado Desconocido a los pies del Parlamento griego en Atenas Afiche de "Orgullo gay 2010"
con el lema "Estamos en todas partes"

10 Αυγούστου 2010

ΕΛΛΗΝΙΚΗ ΕΘΝΙΚΗ ΕΝΔΥΜΑΣΙΑ 1


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El traje tradicional griego está compuesto por:
1. Camisa blanca con mangas muy anchas
2. Fustanella, falda blanca plisada confeccionada con 30m metros de tela, con 400 pliegues, uno por cada año de dominación otomana.
3. Medias de lana blanca con ligas negras.
4. Un chaleco con brocados dorados que reproducen tradiciones etnográficas
5. Cinturón y bandolera
6. Tsarouchia, zapatos hechos a mano en cuero rojo con suela de cuero, acabados en punta que se cubre con una borla negra
7. Boina roja de la que sale un cordón dorado acabado en una larga borla de seda negra
8. Una túnica que en invierno es azul marino y en verano de color caqui. (greturviajes.com)
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30 Ιουλίου 2010

ΚΑΛΟ ΚΑΛΟΚΑΙΡΙ!


¡Buen verano a tod@s!

Hudson Wright (EEUU): En Míkonos
Nicolas Georgiadis (Grecia)

25 Ιουλίου 2010

ΤΟ ΤΡΙΤΟ ΣΤΕΦΑΝΙ ΣΤΟ ΡΑΔΙΟΦΩΝΟ, ΤΗΝ ΤΗΛΕΟΡΑΣΗ ΚΑΙ ΤΟ ΘΕΑΤΡΟ

LA TERCERA BODA
La literatura griega actual ha sido irremediablemente marcada por C. Taktsis, ese particular y algo excéntrico biógrafo de la sociedad griega de la postguerra que escribió de una manera y un lenguaje cercano al pueblo y debído al éxito que tuvo abrió el camino para el desarrollo de una literatura moderna, despojada de estilismos y prejuicios que pretendían (con la imposición de un lenguaje rebuscado) a condenar a ese arte a una elite "solo para entendidos". Asimismo "tradujo" al griego popular y moderno, el que hablaba la gente, tragedias y comedias de los clásicos de la antiguedad.
Vivía su homosexualidad abiertamente y con cierta "extravagancia" ya que solía ejercer la prostitución travestido de mujer, o contratar a jovenes en los sitios de prostitución masculina. La última vez que le vieron iba vestido de mujer con una peluca rubia... y dos días después le encontraron estrangulado en su casa a sus 61 años, presuntamente asesinado por su(s) ultimo(s) cliente(s).
Es un crímen que oficialemente nunca se resolvió.
Apenas escribió un puñado de obras pero la repercusión fue enorme y el tema de la homosexualidad siempre volvía de alguna forma -a veces muy sutil otras no tanto- en sus escritos. (En este enlace se puede leer un gragmento de un relato suyo)

Siempre que me altera ésta, me duele la úlcera y me creo morir. "Si Diós te ha hecho fea", le digo, "por lo menos vistete con algo más llamativo, a ver si logras engañar a alguien", pero por desgracia ni a eso ha salido a mi. No quiero decir que yo sea guapa. Pero soy resultona. Siempre he sabido vestirme. A su edad no se me escapaba nadie. Salía a pasear y se giraban las cabezas de los hombres como los girasoles hacia el sol. No era yo como la flacucha ésta. Me gustaría saber a quien ha salido. Desde luego que a mi no, a su abuela tampoco, al abuelo para nada, y menos aún a su padre... Puede que fuera un cabrón y mala gente, que fuera el que era, pero era un ciudadano del mundo; Y era guapo- más de lo que debía...
¡No, no soy guapa! Pero sé vivir. ¿Que mujer con mi edad se conserva tan bien como yo? Todas mis compañeras de clase se han vuelto viejas, Las veo por la calle y me asusto... Son unas abuelas... y no lo digo por tener nietos -bueno Julia ¡no tiene!- si no porque han dejado de cuidarse. La dejadez las ha envejecido. Yo lo sé, el cuerpo no envejece, si no envejece primero el corazón.

Así empieza el primer capítulo del Trito Stefani (La Tercera Corona en alusión a las coronas que se usan en las bodas ortodóxas, por lo que la traducción en español sería: La Tercera Boda) su opera prima y una de las mejores obras de la literatura griega de la postguerra. (disponible en español por Alfaguara, 1987). En la obra una mujer rememora lo vivido en la Grecia de entreguerras y durante la ocupación alemana, y las tres veces que se ha tenido que casar por distintos motivos y sobre todo para sobrevivir...
(http://memoriasdeadrianos.blogspot.com/2010/07/la-tercera-boda.html )
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1978


1995

2003

2009
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En los últimos años setenta hubo una adaptación para la radio y en los años noventa se convirtió en una de las más exitósas series de televisión.
La novela se llevó dos veces al teatro, la primera vez como monólogo de Nina, una de sus dos principales heroínas, la segunda vez en un traslado muy ambicioso a la escena del Teatro Nacional con más de 30 actores y de una duración de 4 horas.
La novela de Taktsis se ha convertido durante medio siglo en “la piedra de toque” de casi todos los grandes artistas gay griegos.


información +:

20 Ιουλίου 2010

4



“4”
teleserie griega (2009-2010)

15 Ιουλίου 2010

ΘΥΜΑΤΑ ΕΙΡΗΝΗΣ




Víctimas de paz
teleserie griega, 1999

10 Ιουλίου 2010

ΠΟΘΟΣ ΣΤΗΝ ΟΜΙΧΛΗ

Katerina Marianú (Grecia, 1955- )

5 Ιουλίου 2010

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